cbblog2.jpg
05 mayo , 2013 2 Comentarios Mis libros

Juan Manuel Sainz Peña, multipremiado escritor, me ha hecho llegar una reseña que publicará en breve en El Independiente de Cádiz sobre mi novela Medievalario. Y me hace mucha ilusión compartirla con vosotros (previa petición de permiso, por supuesto) por dos motivos. Primero y más obvio, porque mi novela sale muy bien parada... y a quién le amarga un dulce. Segundo, y no menos importante, porque el hecho de que Juan Manuel sea también escritor le da un valor especial a sus apreciaciones. Porque, para qué engañarnos, en este país eso de elogiar a un colega nunca fue deporte nacional, como si pensáramos que hablar bien del compañero va en detrimento de nuestro propio trabajo. Si esto ocurre en cualquier ámbito, ni os cuento entre escritores. Y la cosa viene de lejos, que ahí están para demostrarlo las puñaladas (en forma de poemas, eso sí, que queda mucho más fino) que se lanzaban, por ejemplo, Góngora y Quevedo, que en mala hora iba este último a cerrar la boca si le entrabas por el mal ojo: "Yo te untaré mis obras con tocino, / porque no me las muerdas, Gongorilla / perro de los ingenios de Castilla, / docto en pullas, cual mozo de camino. / Apenas hombre, sacerdote indigno". O entre Lope de Vega y Cervantes, que el primero no llevaba nada bien la fama de don Miguel, hasta el punto de dedicarle (en forma de poema, una vez más) el peor vaticinio de la historia de la literatura: "Y ese don Quijote baladí, /de culo en culo por el mundo va, / vendiendo especias y azafrán romí / y al fin en muladares parará". Menuda visión de futuro...

Y es que a la hora de criticar y poner a parir, todos somos muy rápidos. Pero en el arte del elogio sincero y desinteresado andamos mucho más parcos. Por eso, decía, me hace especial ilusión esta reseña de Juan Manuel Sainz Peña, colega escritor y además una de esas personas con las que, a poco que hables, ya te parece que la conoces de toda la vida, pese a que solo nos conocemos, y desde hace poco, virtualmente. Os dejo con la reseña que saldrá en esta semana en El Independiente de Cádiz. Gracias, Juan Manuel, porque sé bien que son palabras sinceras...



Leer más , ,
Compartir en:   compartir en Googlecompartir en Facebookcompartir en Twitter    
22 abril , 2013 3 Comentarios Mis libros

Día del libro, una vez más. A pesar del negro panorama que nos rodea, un año más aquí estamos, celebrando el Día Internacional del Libro. Aunque para ser exactos lo que celebramos es el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, pues en esta sociedad mercantilizada todo tiene que relacionarse de una u otra manera con la propiedad privada, que para algo es el tótem por excelencia del capitalismo salvaje, la piedra angular de nuestra estructura económica, social y mental. Triste sociedad la que mide el valor de las personas por lo que poseen, triste y tremenda sociedad la que antepone la propiedad privada a la dignidad de las personas, la que prefiere proteger el derecho a la propiedad al derecho a la vivienda, sin ir más lejos. Pero ya me estoy saliendo del tema y lo que toca ahora es celebrar, así que mejor no sigo por ahí...

Sí, hoy yo también estoy de celebración. Porque hoy, un año más, sigo siendo afortunado por continuar dedicándome a lo que más me apasiona en el mundo: a escribir. Lo que no es escaso mérito, con la que está cayendo. Por eso, dejadme que celebre el día como mejor sé: ofreciéndoos una de mis historias para que la descarguéis gratis desde Amazon. Así, de paso, también le guiñamos un ojo burlón a esa sacrosanta propiedad privada... :-)

Por aquello de los desajustes horarios, El bando perdedor estará disponible para su descarga gratuita desde las nueve de la mañana del martes 23 de abril hasta las 9 de la mañana del miércoles 24. Lo único que necesitáis es estar registrados en Amazon y, si es la primera vez, que os descarguéis también la aplicación de lectura desde la misma página para el teléfono, la tablet, el ordenador... ¡Feliz día del libro, disfrutad de la lectura!

Leer más
Compartir en:   compartir en Googlecompartir en Facebookcompartir en Twitter    
01 abril , 2013 2 Comentarios Mis libros

La semana pasada me llegó una de esas noticias que te dejan con una sonrisa en los labios. No es nada del otro mundo, pero qué quieren vuesas mercedes, me ha hecho ilusión. Y es que los de Ediciones SM me han informado de que mi adaptación para jóvenes de La Celestina, publicada en la colección Clásicos Adaptados de SM, acaba de alcanzar la séptima edición. Ahí es nada.

Es curioso esto de los ciclos de la vida de los libros. A veces pensamos que si un libro no se vende mucho en los primeros meses, no va a conseguir despegar. De hecho, eso dan por supuesto muchas veces las propias editoriales, presionadas por el elevado número de títulos que se publican: si un libro no ha alcanzado un cierto número de ventas al cabo de cuatro o cinco meses, lo retiran del mercado... sin dar tiempo a que funcione el boca a oreja. Pero los libros, como los buenos vinos, necesitan de un período de maduración, ir aposentándose, ir ganando nombre y lectores.

No sé hasta qué punto es comparable esto con La Celestina, pues en este caso se trata de una adaptación que funciona como libro de lectura en muchos colegios, lo que distorsiona los procesos habituales del boca a oreja. Pero lo hace solo en parte, porque aunque los destinatarios últimos de esta adaptación, los lectores de diez a catorce años, no sean los que eligen, sí lo hacen sus profesores, que van seleccionando entre las distintas adaptaciones.

Todo lo cual viene a cuento de que mi particular La Celestina ha seguido un ritmo de vida curioso. La primera edición se publicó en junio de 2008 y para la segunda tuvieron que pasar dos años, hasta junio de 2010. La tercera salió siete meses después, en enero de 2011, y desde entonces han salido a ritmo de una cada seis meses, más o menos. Como si, superadas las dificultades iniciales, hubiera encontrado su hueco. Y, qué demontres, que siga así muchos años...

Esto de adaptar clásicos me fascina. Porque adaptar un clásico te obliga a empaparte de él, a leerlo y releerlo hasta que ese ritmo peculiar de cada gran obra se te mete dentro, se hace parte de ti, hasta que puedas reproducirlo para que los nuevos lectores lo identifiquen aunque no lean el texto original. Un reto complicado y apasionante, porque te permite, como autor, llegar a establecer un diálogo íntimo con los auténticos maestros y aprender de ellos en el proceso.

Por cierto que en esto de adaptar obras clásicas hay muchas opiniones, que de todo he oído. A mí me parecen una forma adecuada de introducir a los nuevos lectores en el gusto por los clásicos, que evita rechazos debidos a una lectura excesivamente temprana o forzada. ¿Y a vosotros? ¿Os parecen válidas las adaptaciones de clásicos para jóvenes?

Leer más ,
Compartir en:   compartir en Googlecompartir en Facebookcompartir en Twitter    
25 febrero , 2013 5 Comentarios Mis libros

No, lo siento, no voy a hablaros sobre la actualidad, pese a lo que el título pudiera sugeriros. Muy al contrario, voy a retroceder hasta el siglo XV, hasta un país tan conflictivo y sumido en la miseria por la estulticia de sus gobernantes que, eso sí, se diría el actual.

Hoy os quiero dejar con un fragmento de En tiempo de halcones, mi nueva novela. En concreto, la entrada en escena de todo un rey, nada menos que Enrique IV, aquel Trastámara al que las hablillas populares tildaban de impotente. Vaya usted a saber por qué, que ya se sabe que en estas cuestiones es mucha la malicia de las gentes, y más cuenta lo que place al oído que lo que de cierto hay.

El caso es que llevo varias semanas queriendo daros noticias sobre la novela, concretar fecha de publicación y demás. Todavía no puedo hacerlo, que es mejor no adelantar acontecimientos, no vaya el diablo a torcerlos. Pero, en cualquier caso, espero poder informaros en breve. Y, mientras tanto, os dejo con uno que fue, cosas veredes, rey de este desdichado país. Que así nos ha ido y así nos va. 

En el sur, en estas tierras de amplios horizontes y pequeñas aldeas de casas blancas que relucen como sábanas al sol, ante la contemplación de los campos dorados y las interminables extensiones de olivos, encinas y alcornoques, aspirando el aroma de jaras, aulagas y tomillos, don Enrique IV, rey por la gracia de Dios —pues Dios es gracioso, quién lo puede dudar, cuando a tal monarca corona— de Galiza, León, Castilla, Toledo, Córdoba, Murcia y Jaén, señor del Algarve, de Algeciras, de Vizcaya, de Molina y de quién sabe cuántas más tierras y señoríos, se siente satisfecho y con la mente por una vez despejada. Sus pulmones se expanden, beben con voluptuosidad el aire cálido de la primavera mediterránea.

Le gusta el calor. Le gusta la brisa ardiente que acaricia su piel, la fuerza inclemente del astro solar en su rostro. Le gusta abrir los ojos y contemplar el horizonte de pequeñas colinas, perderse en ensoñaciones melancólicas como si, por un momento, no fuera rey sino simple labriego, sin más preocupaciones que las que el día le traiga. Pues así se imagina el rey la vida del campesino, una tranquila sucesión de jornadas, pequeñas cuitas y faenas sencillas, de serenos atardeceres en el exterior de sus viviendas, con el alivio de la brisa nocturna en el rostro y los hijos en derredor.

Ay, los hijos. El pensamiento encalla en su magín y le tuerce involuntariamente el semblante. Es cuestión tan espinosa que solo recordarla se siente abatido, como imagina se sentiría Sísifo al empujar una y otra vez aquella gran piedra ladera arriba. Tiene treinta y tres años el rey, la edad de Cristo en su aflicción. Y afligido está por no tener hijos. Mas, sobre todas las cosas, por las miradas de burla que cree distinguir en ocasiones a su alrededor, cuando alguien osa sacar a relucir tan espinosa cuestión. Trece años ha estado casado con doña Blanca de Navarra sin engendrar criatura alguna. La reina Blanca era gruesa de cuerpo, fofa y sumisa como un perrillo faldero. Con ella, el débito conyugal le suponía un esfuerzo tan enojoso... Como una pesadilla recuerda los tres años en que cohabitaron sin lograr conjunción sexual, pese a que Enrique, entonces príncipe, se dio a la obra con verdadero amor y voluntad. Y con grandes auxilios, así por devotas oraciones a nuestro Señor Dios como por otros remedios, que de todo hubo, plantas, bebedizos y hechizos de curanderos y nigromantes.

Todo en vano. ¡Malhaya las lenguas viperinas que por el reino cantan su impotencia! ¿Pues no circulan por doquier atrevidos cantares y coplas de palaciegos que le ridiculizan y sugieren pecaminosas relaciones con donceles? Tan enojoso matrimonio ha sido disuelto ya por el obispo de Palencia. Bendito él, que bien claro ha dejado escrito en la sentencia que Enrique tiene frecuentes relaciones con meretrices de Segovia. Un honesto eclesiástico las visitó y juró que el rey había habido con las tales hembras trato y conocimiento de hombre a mujer, así como cualquier otro hombre potente, y que tiene una verga viril firme, tan bien dotado como un asno, y da su débito y simiente como otro cualquiera varón. Más aún, dijo una, “es todo un relinchón cachondo”, ahí es nada. Otrosí afirmaron dichas mujeres que creían que, si el dicho señor príncipe no conocía a la dicha señora princesa, era por causa de algún hechizo u otro mal similar, pues cada una le había visto y hallado varón potente.

Ay, los hijos, siempre los hijos. Pues Enrique ha desposado en segundas nupcias a la portuguesa Juana de Avis y Aragón, hija, hermana y ahora esposa de reyes. Dieciséis años tenía la hermosa cuando se convirtió en su mujer, tres años ha. Una belleza morena, de talle cimbreante y alegre carácter. Nada más verla la deseó como varón desea a hembra. Y, sin embargo, Juana no ha parido hijos. El reino murmura y el rey se siente afligido.

Qué trabajos, ser rey.


Leer más ,
Compartir en:   compartir en Googlecompartir en Facebookcompartir en Twitter    
09 noviembre , 2012 6 Comentarios Mis libros

¡Al fin! Tras terminar En tiempo de halcones, llevaba varios meses desnortado. Dándole vueltas a la cabeza, rumiando historias posibles sin que ninguna terminara de atraparme. Siempre me llamaron la atención esos escritores que son capaces de enlazar una novela con otra sin apenas transición y que publican tropecientos libros en un año. Pura envidia, lo sé. Pero soy incapaz. Cada novela me supone sangre y sudor en cantidades copiosas. Para empezar, la ardua labor de documentación, que uno tiene sus manías y le gusta que todo sea lo más exacto (o al menos verídico) posible. Después, la creación de los personajes, la trama, la escritura, la corrección y las revisiones... Vamos, que cada novela es un parto en toda regla.
Estos días andaba bastante desmoralizado. Tras todo un verano rumiando historias, dándole vueltas a esta y aquella, ninguna acababa de convencerme. Comenzaba a preocuparme, y mira que sé de sobra que las cosas no funcionan así, que la cabeza tiene sus propios ritmos. Y así fue: ayer por la noche, sin avisar, cuando estaba viendo una película, me asaltó la idea. Tuve que dejar la peli, claro, pues me entró la fiebre: me puse a rebuscar en mi biblioteca con la urgencia del drogadicto, tratando de localizar libros de historia que me sirvieran para documentarme. Porque sí, la nueva novela será, una vez más, histórica. ¡Y mira que me había propuesto escribir alguna contemporánea! Pero esto de la escritura, al menos para mí, va más allá de las decisiones conscientes: las novelas se imponen, no soy yo quien las elige, eso lo tengo claro desde hace tiempo.
En fin. Que estoy feliz. Como siempre que comienzo una novela, con ganas de avanzar, de adentrarme en un mundo nuevo, al principio completamente desconocido, e ir viendo cómo se va desvelando un paisaje, unos personajes, una trama... De hecho, ya hay varios personajes que comienzan a rondar por ahí dentro, reclamando atención. Todavía no puedo adelantaros nada, salvo que la época y el escenario no tienen nada que ver con mis novelas anteriores. Pero ahí está, al fin, el hilo del que tirar... Qué cosa más curiosa, de verdad.

Leer más
Compartir en:   compartir en Googlecompartir en Facebookcompartir en Twitter    
Apúntate al bloc
Quiero tu opinión!
¿Cuál es vuestro género preferido?
 

Recomendadas
  • Redelibros, a rede social galega do libro


  • Impresiones y expresiones de una diabloguera

El archivo
«»
Mayo 2013
DLMMJVS
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031 
Categorías
Etiquetas
Diseño web: Avya  © 2011 Fran Zabaleta  Contacto