«El judío de Shanghai», una novela histórica que te apretará la garganta

-

Portada de novela historica El judio de Shanghai de Emilio CalderonReconozco que no había leído nada de Emilio Calderón ni tenía ninguna referencia sobre sus libros. Y esto, por una vez, es bueno porque me ha permitido enfrentarme a esta novela con los ojos, las manos y las orejas tan limpitos como cuando me los restregaba mi madre.

(¡Ah, qué tiempos aquellos, el dulce tacto del estropajo aplicado con suma delicadeza mientras te repetía al oído palabras de amor de esas que solo dice una madre: «¡Te voy a sacar toda la mugre de una vez, guarro, que eres un guarro, que me estás volviendo loca!»).

Me desvío del tema. A lo que iba. Me he enfrentado a El judío de Shanghai sin prejuicios, y me alegro, porque ha supuesto una agradable sorpresa. Pero antes de nada la sinopsis, para que te sitúes un poco.

Corre el año 1943 y el ejército japonés, que controla la ciudad de Shanghai en su totalidad, establece el único gueto judío del mundo que no está en manos de los nazis. Leon y Norah Blumenthal, un matrimonio de judíos llegados a Shanghai en 1939, cuando la ciudad era puerto franco y aún conservaba intacta toda su fascinación, son recluidos en esta «área determinada para apátridas». Sin embargo, no todo está perdido, puesto que cuentan con la ayuda del cónsul de España en Shanghai, el doctor Martín Niboli, que deberá enfrentarse al coronel Fukuda, el jefe de la policía secreta japonesa, y de Nube Perfumada, una antigua esclava sexual del ejército japonés. 

Así pues, novela histórica ambientada en un período y unos paisajes muy poco habituales para nosotros, eurocentristas irreductibles que apenas sabemos de Asia que es un continente y que está en alguna parte por ahí, por la derecha, hacia el fondo. Sin embargo, Shanghai es una ciudad milenaria y la más poblada de China en la actualidad.

Hasta la Segunda Guerra Mundial, fue el principal centro comercial y económico de China y el asentamiento (forzado por los europeos) de las «concesiones» occidentales, donde vivían más de 70.000 extranjeros. Ciudad fascinante y cosmopolita, pues, cuya evolución quedó dramáticamente interrumpida por la invasión japonesa de China y la ocupación de Shanghai en 1937. Durante esos años clave, una China ocupada se enfrentaba al enemigo japonés y a sí misma, envuelta en luchas entre los nacionalistas de Chiang Kai-shek y los comunistas de Mao Zedong.

Es en este momento, en plena Segunda Guerra Mundial, donde Emilio Calderón sitúa la historia, en una ciudad en efervescencia, sometida y atenazada por las brutalidades del enemigo (no es retórica: lo que los japoneses hicieron en China es un crimen contra la Humanidad). Las peripecias del doctor Martín Niboli y de Leon y Norah Blumental son la excusa perfecta para relatarnos no solo la represión japonesa, sino también la revolución de Mao en los años previos al triunfo del comunismo y la proclamación de la República Popular de China en 1949.

Y Calderón lo hace además con singular acierto: no sobrecarga al lector con datos enciclopédicos ni exposiciones difícilmente digeribles, sino que se limita a ir aportando los datos precisos de forma tan sutil como certera. Lo que tiene dos consecuencias, hace atractiva la novela (que al cabo es eso, novela, y no un ensayo histórico, aunque haya autores que no lo tengan demasiado claro) y despierta la curiosidad del lector por el período histórico. Y que después, cada uno se cure su curiosidad como pueda.

Pero Emilio Calderón no solo consigue retratarnos una época con acierto. También nos engancha con las idas y venidas de los personajes y nos aprieta la garganta en más de una ocasión. Porque El judío de Shanghai, ya te lo habrás imaginado con este panorama, es una novela de lectura interesante y una narración bien trenzada, sí, pero también cruda, de las que se te meten en el cuerpo y te lo revuelven, de las que te hacen reflexionar sobre el verdadero significado de la palabra humanidad. Y eso siempre es recomendable. Muy recomendable.


 

¿Quieres más lecturas interesantes ambientadas en Asia? No te pierdas «Los días de Birmania», de George Orwell, una visión mordaz del imperialismo inglés.

¿Has leído algo de Emilio Calderón? ¿Otras novelas ambientadas en el mismo período? Cuéntamelo a continuación, que yo también quiero que me recomienden lecturas. Sí, ahí abajo, al fondo a la derecha (huy, no, que eso son los baños, un poco más arriba, anda).

 

¿COMPARTES?

¿Te interesa lo que acabas de leer? Haz clic aquí para recibir las próximas entradas y novedades en tu correo. Y, como regalo de bienvenida, podrás descargarte mi novela El bando perdedor.