4 novelas históricas que te descubren mundos

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4 novelas historicas que te descubren mundos

¿Se puede echar de menos un lugar en el que nunca has estado? A mí me pasó esta semana. Estaba buscando vete tú a saber qué en mi biblioteca cuando me topé con una novela histórica que leí hace muchos años.

Fue verla y sentir añoranza. Sí, añoranza, qué cosas. Nostalgia de lo desconocido, del mundo que ese libro me había descubierto y que jamás he visto con mis ojos. Si es que los gallegos sentimos morriña por cualquier cosa.

El detalle me hizo pensar en otras novelas históricas que me habían descubierto mundos. Seguro que te suena: comienzas a leer algo sin demasiadas expectativas y a las cuatro líneas te descubres absorto. Con la cabeza llena de lucecitas, más iluminada que la plaza del pueblo el día de la fiesta grande. Fascinado no solo por una historia, sino por el mundo hasta entonces desconocido que esa historia te desvela. Me ha pasado un buen puñado de veces, pero siempre son muchas menos de las que me gustaría. Porque cada vez es una gozada. Un puñetero orgasmo.

Y como me gusta que tengas orgasmos (el mundo sería mucho más divertido si disfrutáramos de más orgasmos), te dejo con cuatro de esas novelas que me descubrieron mundos, a ver si te pasa lo mismo. (Pero cuidado, no te pongas a gemir en voz muy alta que hay demasiado triste por ahí suelto dispuesto a condenarte a la hoguera por disfrutar).


Portada de la novela historica Azteca de Gary Jennings

Azteca, de Gary Jennings

Hacia 1530, el emperador Carlos pide al obispo de México que le proporcione información sobre la vida y costumbres de los indios americanos; el obispo, fray Juan de Zumárraga, envía al monarca un relato autobiográfico hecho por un indio de unos sesenta años, Nube Oscura o Mixtli, en el que narra su niñez, la mentalidad y costumbres de su pueblo, su formación y sus amores, siempre tormentosos y trágicos, y cómo se convierte en enviado de Moctezuma para entrar en contacto con los españoles de Hernán Cortés, cómo es bautizado y recibe el nombre de Juan Damasceno aunque sigue fiel a los usos de los aztecas. 

Hace ya un buen puñado de años que leí Azteca, publicada por primera vez en 1980, pero todavía recuerdo bien la sensación de maravilla que me produjo. A mí y a unos cuantos millones de lectores, porque es una obra de sobra conocida. Maravilla por el mundo que Gary Jennings me estaba desvelando y que, pese a haber estudiado historia, me resultaba completamente desconocido. Porque una cosa es conocer las costumbres de un pueblo y otra verlas desplegarse ante ti como si tuvieran vida propia. Y no solo las costumbres, sino la idiosincrasia, la forma de estar en el mundo, el universo religioso y cultural de un pueblo ya desaparecido. Fascinante. 

Por cierto que la novela tiene una segunda parte escrita por Jennings, Otoño azteca, que me dejó bastante frío, y cuatro volúmenes más escritos (evidentemente para aprovechar el tirón de ventas) por Robert Gleason y Junius Podrug y titulados Sangre azteca, Furia azteca, Aztec Fire y Aztec Revenge. No debieron triunfar mucho: los dos últimos ni siquiera se publicaron en castellano. En este caso sí se cumple la máxima de que segundas partes nunca fueron buenas...

Te dejo con el hilo abierto sobre Azteca en uno de los mejores (si no el mejor) foro de literatura en castellano. Ahí podrás encontrar todas las opiniones que quieras: abretelibro.com 

 


Portada de la novela historica Hacia los confines del mundo, de Harry Thompson

Hacia los confines del mundo, de Harry Thompson

Brillante oficial de la armada, FitzRoy es nombrado capitán del Beagle con tan solo veintitrés años de edad. Aunque su misión es cartografiar las costas de Tierra del Fuego, alberga otros proyectos igual de ambiciosos: demostrar la igualdad de los hombres de distintas razas, tesis contraria al espíritu de la época, y ratificar la teoría del origen del mundo tal como lo describe el libro del Génesis. En otoño de 1831, FitzRoy admite a bordo del Beagle al joven Charles Darwin, de veintiún años y aspirante a clérigo, que lo acompañará en la famosa expedición que conmocionaría el mundo. Pese a sus diferentes temperamentos, una sincera amistad unirá a los hombres, que comparten una idéntica pasión por la ciencia. Ambos persiguen denodadamente la verdad, aunque no tardan en comprobar que su concepto de verdad es radicalmente opuesto. Mientras FitzRoy defiende sus creencias religiosas y el «orden natural de las cosas», Darwin madura la teoría que lo haría famoso.

En este caso el mundo descubierto es muy diferente. Una vez más conocía a Darwin y a FitzRoy, sabía del viaje del Beagle alrededor del mundo y había oído hablar (alguna que otra vez) de El origen de las especies. Y, sin embargo, esta novela histórica consiguió descubrirme de verdad a Darwin y la genialidad de su teoría, fue capaz de darle voz y consistencia y de arrancarlo de las páginas de los libros de historia. 

Pero Hacia los confines del mundo tiene muchos más méritos. El enfrentamiento intelectual entre FitzRoy y Darwin es apasionante y nos desvela dos formas antagónicas de ver la vida. El mundo que recorren los protagonistas a bordo del Beagle, ese siglo XIX envuelto en las tinieblas del imperialismo, aparece con una crudeza a la vez sutil y demoledora. Y, además, es una excelente novela histórica de aventuras y un placer para los que nos gustan las novelas repletas de sal. En resumen: atractiva, instructiva, con personajes inolvidables y en ambientes tan exóticos como apetecibles.

Te dejo con una amplia reseña de la gente del blog La Cuesta de Moyano, para que tengas más opiniones.

 


Portada de la novela histórica La redundancia del valor, de Timothy MoLa redundancia del valor, de Timothy Mo

En una perfecta mezcla de imaginación y realidad, Timothy Mo se ha basado en la invasión y posterior anexión de Timor Oriental por Indonesia, ocurrida en 1975, para construir una de las novelas más interesantes de la literatura británica actual. Adolph Ng, joven, homosexual, descendiente de chinos y dueño de un hotel, lleva una plácida existencia en Danu, un pequeño país que ocupa la mitad oriental de una isla situada al norte de Australia. Uno de los placeres de Ng, observador irónico si los hay, es la contemplación de los tejemanejes de los jóvenes futuros dirigentes políticos de la isla, fundadores del FAKOUM, que se preparan para tomar el relevo de las antiguas autoridades coloniales. Pero la existencia libre de Danu será muy breve: a la semana de declarada la independencia, las fuerzas de elite malais invaden la recién nacida república y acaban con la vida de cientos de danueses, y con casi todos los placeres de Adolph Ng. El FAKOUM deja de ser un movimiento exclusivamente político y produce el FAKINTIL, su brazo armado, cuyos guerrilleros marcharán alas montañas. Y el nada combativo y muy escéptico Ng se verá forzado a unirse a ellos.

No sé hasta qué punto se puede englobar esta novela dentro del género histórico... pero esa misma duda se puede aplicar a otras mil, así que para qué romperse la cabeza. E histórica lo es en la medida en que nos cuenta la invasión en 1975, por parte de Indonesia, de la antigua colonia portuguesa de Timor Oriental, que había alcanzado la independencia ese mismo año. La redundancia del valor me descubrió un mundo muy cercano en el tiempo (e incluso en la mentalidad, por aquello de que fue colonia portuguesa y ya se sabe que los gallegos y los portugueses tenemos la misma madre), aunque muy distante geográficamente y del que lo desconocía todo.

Timothy Mo es un escritor excepcional dotado de una fina ironía y que crea personajes vivos, tremendamente interesantes. La historia del ficticio país de Danu es la historia de Timor Oriental, pero también la de tantos países que en las décadas de 1960 y 1970 alcanzaron la independencia... solo para ver cómo unos explotadores eran reemplazados por otros. No te pierdas esta novela: es de las que se disfrutan desde las primeras líneas y, mejor todavía, de las que se quedan en la memoria.

Curiosamente, no he conseguido encontrar reseñas de la novela en la red (siempre me sorprenden estas cosas, que una novela así pase desapercibida). Sin embargo, en Goodreads tienes todas las opiniones que quieras.

 


Portada de la novela historica El palacio de los placeres celestiales de Adam WilliamsEl palacio de los placeres celestiales, de Adam Williams

China 1899. Una dinastía debilitada contempla sin poder hacer nada cómo los poderes occidentales se empiezan a hacer con su país. Por otro lado, una sociedad secreta planea una rebelión a causa de la sequía y el hambre. Ajena a todo lo que sucede a su alrededor, una chica inglesa llega a la ciudad de Shishan. La vida consiste en picnics y cacerías de tigres para los extranjeros, pero para Helen Frances hay otros entretenimientos, algo más peligrosos, porque los boxers ya se están reuniendo masivamente en los bosques y las colinas y Helen se encontrará pronto en grave peligro.

Ostras, cómo me gustó esta novela. ¿Recuerdas Pasaje a la India de E. M. Forster? Pues El palacio de los placeres celestiales tiene muchos parecidos, aunque ambientada en China unas décadas después... y en un burdel. Pero también aquí hablamos de imperialismo y de la lucha contra el invasor. Eso sí: Adam Williams lo hace a lo grande, con una prosa limpia y una trama que atrapa desde el principio y te desvela una China que se debate entre las glorias de un imperio milenario y las primeras convulsiones de las revoluciones del siglo XX, todavía en plena gestación. Una historia épica, dura, reveladora y adictiva.  

El trastero de Palacio te cuenta más cosas sobre esta magnífica novela.

 


 

  • ¿Te apetece descubrir otro mundo insospechado? A ver qué te parece la alucinada historia del Reino mesiánico de Münster, en la Alemania de 1534, que narro en La cruz de ceniza.

 

¿Y tú? ¿Qué novelas históricas te descubrieron mundos? ¿Me lo cuentas aquí abajo?

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