«La cajita de rapé», de Javier Alonso García-Pozuelo: un sugerente viaje al Madrid del siglo XIX

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Portada de La cajita de rapé, de Javier Alonso García-PozueloA veces no entras en la lectura por la puerta adecuada. O con el estado de ánimo preciso. Puede ser que vengas de una novela de acción trepidante y te encuentres con un texto reflexivo, o que estés buscando serenidad y te enfrentes a una historia que te plantea preguntas incómodas. Y es estupendo que pasen esas cosas, porque son una prueba de fuego para evaluar la calidad del libro que tienes entre manos.

La magia de la literatura es esa: es capaz de romper tus esquemas y retorcer tus expectativas mientras despierta otras nuevas. Es capaz de sumergirte en un mundo insospechado, hacerte vivir en él y, en el proceso, ofrecer nuevas perspectivas y sembrar nuevas ideas. Porque la verdadera literatura, afortunadamente, siempre te atrapa.

Confieso que empecé a leer La cajita de rapé, de Javier Alonso García-Pozuelo, sin demasiadas ganas. Ni el título ni la portada me atraían demasiado, y ya sabes que los libros, como tantas cosas, entran a menudo primero por los ojos. Al final, el que se tratara de la primera novela de Javier y que estuviera ambientada en el poco tratado siglo XIX terminó por convencerme. Qué narices, hay que explorar nuevos territorios...

Mejor te pongo en situación. La cajita de rapé no es estrictamente hablando una novela histórica, sino una novela negra, la investigación del asesinato de una criada de una familia de comerciantes, los Ribalter, afincada en Madrid. Estamos en 1861, en pleno reinado de Isabel II, pocos años antes de que la Gloriosa, la Revolución de 1868, la mande a freir espárragos fuera de nuestras fronteras.

La España de la época te va a resultar demasiado familiar: un país asolado por la corrupción, el clientelismo, el servilismo y la asfixiante presencia de curas y beatos. O, como dice el propio autor en la novela, «España sigue siendo hoy un país de pandillas, banderías y fanáticos, un país de ciegos que se apalean entre sí por procurarse un pedazo de presupuesto, un país en el que a fuerza de repetirlo no son pocos los que han terminado creyéndose libres». Si es que hay cosas que nunca cambian...

En pleno gobierno de la Unión Liberal, en medio de una situación política (como siempre) muy inestable, el inspector José María Benítez tendrá que enfrentarse a la resolución de un caso que no interesa a nadie y que, además, puede poner en peligro su deseado ascenso a inspector jefe de Madrid.

Novela negra, por tanto. Y, sin embargo, también es profundamente histórica. Y costumbrista, con una asombrosa precisión en la recreación de los ambientes. Tanta que al principio sorprende y se te antoja un tanto excesiva, pero que pronto comienzas a paladear.

El resultado es una muy conseguida inmersión sin bombona de oxígeno en la España del siglo XIX. Alonso muestra un amplio conocimiento del universo literario, político, social, cultural y artístico de la España del siglo XIX y consigue dar vida a las miserias y las fortunas del Madrid de la época: las intrigas políticas, las tertulias, las costumbres, el ambiente urbano, la vida de las familias adineradas y de las gentes humildes... Y con aciertos muy logrados, como la utilización del lenguaje popular, y personajes sólidos, bien construidos, que interesan al lector.

La cajita de rapé es una novela para leer demoradamente, degustando las descripciones y los ambientes, dejándose empapar por la lluvia en las calles iluminadas por farolas de gas; para pasear entre gacetilleros, poetas y funcionarios; para atisbar en los cuartuchos en los que viven lavanderas y cocheros y en los elegantes veladores del Café Suizo en el que comerciantes e industriales debaten la situación política mientras fuman aromáticos habanos. Frente a las historias frenéticas en las que cada página es una vuelta de tuerca, aquí la intriga se va desarrollando paso a paso, sólidamente, y la emoción es más sutil, más rica y menos efectista.  

El resultado es un sugerente fresco histórico que te encantará, sobre todo (pero no exclusivamente), si eres madrileño o te atrae la ciudad, y una absorbente novela de intriga. Un notable debut de un autor que, espero, no nos haga esperar demasiado por otras obras. A mí me ha dejado con ganas de darme una vuelta por el Madrid decimonónico. Con él como guía, por supuesto.

 

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