«Los senderos del mar», de María Belmonte: el placer de caminar

 

Los senderos del mar Maria Belmonte De vez en cuando un libro te abre la puerta a un mundo inesperado. Te agarra por el cuello y te obliga a mirar en una dirección en la que, vete a saber por qué, nunca habías mirado.

Los senderos del mar, de María Belmonte, es uno de esos libros. Un texto luminoso e inspirado que cuenta algo muy sencillo: un viaje a pie por la costa vasca, un recorrido que, en la pluma de la autora, se convierte en una excelente excusa para dejar volar la imaginación.

María Belmonte debutó hace unos años con un (dicen) extraordinario libro de viajes que todavía tengo pendiente, Peregrinos de la belleza, en el que contaba la historia de los aristócratas ingleses, alemanes y franceses que a finales del siglo XVIII convirtieron Italia y Grecia en lugar de obligada peregrinación estética, un viaje que pronto se conoció con el nombre de Grand Tour.

En esta nueva obra, Los senderos del mar, cabe de todo y nada sobra. La excusa es el camino; el objetivo, tirar del hilo de la memoria. Caminar, dejarse llevar. Comprender, un poco más, dónde estamos.

Belmonte nos habla del placer que le produce andar a pie, del esfuerzo y la gratificación, de la dureza y el gozo que le proporciona la lluvia y, mientras lo hace, nos trae a la memoria las palabras de grandes caminantes, viajeros y naturalistas: Thoreau, Patrick Leigh Fermor, Paul Theroux...

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«Una columna de fuego», de Ken Follet: un panfleto entretenido

Thumb Una columna de fuego ken follet Basta echar un vistazo a internet para comprobar que Una columna de fuego, la nueva entrega de la serie histórica de Ken Follet ambientada en Kingsbridge, está arrasando en ventas y opiniones positivas, así que me temo que hoy voy a nadar contra corriente.

Ken Follet es un maestro del best seller. Sabe muy bien cómo atrapar al lector y cómo envolverlo en las redes de la trama para que no seas capaz de dejar la lectura hasta que todas las intrigas se resuelvan y todos los destinos queden desvelados. Conoce bien la psicología humana y sabe que nos encantan las historias de buenos y malos, las que acaban bien, las que enfrentan al protagonista con retos casi imposibles (que por supuesto acaba superando) y aquellas en las que se impone la justicia, el honor y la verdad.

Sabe todo eso y lo utiliza con éxito indiscutible: vende millones de ejemplares de cada nuevo libro que publica.

Sin embargo, esta vez se ha pasado de rosca. Porque no todo vale con tal de enganchar y entretener. O al menos no vale todo si respetas al lector. Si crees que tiene derecho a sacar sus propias conclusiones. Si consideras que no es un mero consumidor de dramas sin criterio.

Y aquí es donde, esta vez, Ken Follet se mete en el fango. Hasta el fondo.

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Novela histórica española: tesoros escondidos y dónde encontrarlos (5)

Novela historica espanola tesoros escondidos y donde encontrarlos 5

Ahí afuera, perdidas en la marea de libros que se publican cada año, hay un buen puñado de novelas históricas españolas que acumulan méritos sobrados para estar en boca de todos. Historias de indiscutible calidad a las que el mercado y la voracidad de las novedades no han dado tiempo para llegar a más lectores pero que, sin duda, los merecen.

¿Quiénes mejor que los blogueros literarios, esas curiosas criaturas de curtidas papilas gustativas, para descubrirnos tesoros literarios escondidos?

Por eso, en cada nueva entrega pongo contra las cuerdas a un bloguero y le obligo (con refinadísimas técnicas de tortura que, no insistas, no te voy a desvelar) a que me cuente qué novelas históricas poco conocidas le han parecido realmente buenas y cree que merecen ser mucho más leídas...  

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«Vagabundo en África», de Javier Reverte: un viaje a la fascinación y el horror

Portada de Vagabundo en Africa de Javier Reverte

Cada vez me atraen más los libros de viajes. En cierta forma, un buen libro de viajes es mejor que viajar: te permite descubrir la fascinación de otros mundos sin sufrir las incomodidades, los mosquitos, el frío o el temor que suelen acompañar a los viajes de verdad. ¿A quién no le gusta recorrer el mundo desde el sofá de su casa?

Claro que para que el viaje sea provechoso es necesario que nuestro guía sepa lo que se hace. Que mantenga los ojos bien abiertos. Que sea capaz de seleccionar, de entre todas sus vivencias, aquellas que desnudan el alma de un país, de una ciudad, de unas gentes. Que sea testigo y no juez. Que consiga transmitir las palpitaciones de la vida a través del papel. 

No es fácil. En una novela el escritor construye un mundo. Incluso en las novelas históricas, que han de ceñirse a unos hechos, la mirada del escritor es libre de fijarse donde quiere o de reinterpretar lo sucedido para que se ajuste a su visión del mundo. No hay testigos, así que todo son interpretaciones. En un libro de viajes, sin embargo, al menos si pretende retratar un pueblo o un país, el autor ha de seleccionar con mucho cuidado lo que cuenta para que refleje la esencia de los lugares visitados.

Javier Reverte es un viajero incansable y, probablemente, el autor de libros de viajes más (re) conocido de nuestro país. De él solo había leído, hace varios años, La aventura de viajar, una reflexión personal sobre la vida viajera que me dejó un tanto frío y que casi consiguió que no me animara con el libro que hoy te comento. Casi. Menos mal que no lo consiguió.

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15 libros de viajes por España de escritores extranjeros

15 libros de viajes por espana de autores extranjeros

No pretendo alarmarte, pero desde hace doscientos años sufrimos una de las invasiones silenciosas más tenaces de la historia: una multitud de criaturas de muy diversas procedencias se infiltran en nuestros pueblos y ciudades, comparten camino y posada con los locales e incluso se instalan en nuestras casas con una única intención: observarnos, analizarnos, medirnos con curiosidad de entomólogo, fascinados por lo que contemplan y convencidos de que somos un pueblo asombroso.

Sí, estoy hablando de los viajeros extranjeros que nos visitan. No los confundas con los turistas, que esos también son muchos (millones, en realidad), pero ni observan, ni analizan ni sienten curiosidad, más allá del precio de la sangría o de la participación en los ritos de apareamiento locales.

Desde finales del siglo XVIII, España se convirtió en destino preferido de cuantos en la civilizada Europa buscaban una experiencia exótica, darse un paseo por ese primitivismo castellano tan fascinante que, además, tenía la ventaja de estar justo al lado de casa. (Antes de que tengas tiempo de indignarte, revisa tus comentarios sobre tu último viaje a Marruecos...).

El resultado de esa invasión silenciosa y tenaz es una riquísima literatura de viajes que nos ofrece una oportunidad única: contemplarnos desde fuera para conocernos y entendernos mejor (o simplemente para entretenernos, que tampoco hay que ponerse trascendentales cada vez que estornuda un alemán). Una oportunidad que, ahora que estoy preparando un viaje de tres meses en furgo por el interior de España, no podía dejar pasar.

(Pero estoy seguro de que ya te esperabas esta entrada, después de que la semana pasada te hablara de los 15 libros de viajes por España de escritores españoles que me estoy leyendo, ¿verdad?).

Al igual que te decía sobre los libros de la semana pasada, los de hoy solo son una pequeña muestra de lo mucho que han escrito sobre España los extranjeros, los títulos que más me han llamado la atención, tanto de siglos pasados como actuales.

Estoy devorándolos en este momento y ya me he topado con algunos interesantísimos, de esos que te descubren lo que siempre has estado viendo sin saberlo. Te hablaré de ellos más por extenso en futuras reseñas, pero por ahora aquí tienes una lista (sin orden ni concierto) que espero te resulte tan tentadora como a mí.

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