Cuando la novela histórica se cruza con la fantasía: «La reina demonio del Río Isis», de Gabriel Romero de Ávila

Portada de la novela La reina demonio del río Isis de Gabriel Romero de Ávila

En vaya líos me meto, si es que no aprendo. A ver, ¿qué necesidad tenía yo de comprometerme a leer esto? Pues anda que no tengo mil libros pendientes, que me los salto todos y me pongo con La reina demonio del Río Isis. Y todo por el puñetero Facebook.

Me explico. Conocí a Gabriel Romero de Ávila cuando lo atraje a mis redes (sociales, malpensado) creo que con la excusa de un sorteo de mis libros. Entre que es escritor y que tiene nombre de ídem (llamándote así solo puedes ser escritor o marqués), me entró curiosidad y nos pusimos a charlar, que si el libro tal, que si no hay nada como, ya sabéis, tonterías de tipos creciditos que no tienen otra cosa mejor que hacer que dedicarse a contar historias (falsas, of course).

Y resultó que además los dos vivimos (al menos esta temporada) en Vigo y que a la vuelta de la esquina tocaba la Feria del Libro, así que pasó lo que tenía que pasar: quedamos, charlamos más todavía, descubrimos que compartíamos gustos similares, nos caímos bien e intercambiamos teléfonos.

Qué bonita historia de amor.

Pero todas las historias de amor terminan tarde o temprano, y la mía se hizo añicos cuando llegué a casa y me encontré con un ejemplar de La reina demonio del Río Isis pendiente de lectura. «Bueno, ya caerá algún día», pensé, observando esa portada tan poco... clara. Y lo dejé en alguna parte.

Y entonces fue cuando me di cuenta de que este Gabriel es un zorro. Unos días después publicó en su blog (aún encima el cabrito tiene un blog puñeteramente bueno, repleto de cosas interesantes), un artículo sobre mi novela El bando perdedor... poniéndola por las nubes. Ya le vale.

No me quedaba otra cosa que corresponderle. Lo dicho, un puñetero lío, porque, ¿qué diantres iba a decir si no me gustaba su libro? Lo que, con esa portada tan poco clara y ese título tan... demoníaco, era más que probable. Así que tragué saliva varias veces, me encomendé a las musas y me lancé a la lectura.

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Las mejores series de novelas históricas: «Las aventuras navales de Alan Lewrie», de Dewey Lambdin

Guía de lectura de las aventuras navales de Alan Lewrie, de Dewey Lambdin

Lo siento, tengo que decirlo: la serie de novelas históricas navales de Patrick O'Brian siempre me pareció un peñazo de mucho calibre. Esto no debe de ser muy políticamente correcto, pero qué quieres que te diga. Lo más extraño es que me fascina el mar y me fascinan las novelas históricas marítimas.

Pero las de Patrick O'Brian me hacen bostezar. Lo he intentado varias veces, pero no hay forma: la boca se me abre a la quinta página. Algo tienen, o algo les falta, que es superior a mis fuerzas. Las de C. S. Forester sobre Hornblower son algo más interesantes, pero tampoco mucho más allá: destilan corrección «a la inglesa» y tanta apología de la grandeza británica que tienes que andarte con ojo si no quieres terminar cantando el God Save the Queen a pleno pulmón en el salón de tu casa.

Con estos precedentes, había decidido prescindir de las series navales británicas hasta que tuve la buena fortuna de cruzarme con Alan Lewrie... y me olvidé de tanta corrección y tanta british superiority. ¡Qué personaje, diantres! 

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Cuando la novela histórica se cruza con la épica: «El guerrero a la sombra del cerezo» de David B. Gil

Portada de El guerrero a la sombra del cerezo, de David B. Gil

Hay novelas que llevan la épica en los genes. Novelas cuyas palabras parecen forjadas en batallas imposibles, pulidas una y otra vez hasta convertirse en dagas de filos aguzados. Esta es una de ellas, y no solo por la historia que cuenta, sino por el recorrido que ha seguido hasta llegar a ti. Y es que estás ante uno de esos libros que se van abriendo paso a codazos, luchando contra los elementos gracias al boca a oreja de sus lectores.

El guerrero a la sombra del cerezo es la primera novela del periodista gaditano David B. Gil. Tras terminarla siguió el proceso habitual (al menos el habitual hasta ahora, que el panorama está dándose la vuelta a gran velocidad): la envió a varias editoriales... que mostraron el mismo interés por ella que las hormigas por la Luna.

Cansado de rechazos, David decidió probar suerte en Amazon. Y entonces se llevó la sorpresa de su vida. La novela comenzó a destacar entre otras miles gracias a su calidad, reflejada en centenares de comentarios de los lectores (363 en el momento en que escribo esto, con una nota media de 4,7 sobre 5. ¡Con lo que cuesta arrancar un comentario a un lector, aunque le guste lo que acaba de leer!) y se aupó a los primeros puestos del Top 10 de Amazon.

Con tal estímulo, David decidió presentarse al Premio Hislibris de Novela Histórica. A poco que estés al tanto de lo que se cuece en novela histórica sabrás de sobra lo exigentes que son los lectores de Hislibris, un referente de calidad. Pues bien: El guerrero a la sombra del cerezo se llevó para casa el premio al mejor autor novel de 2015. Poco después, la novela quedó finalista del Premio Fernando Lara de Planeta... y ya sabemos todos que en estos premios el verdadero ganador es el finalista (¿No lo sabías? ¡No me digas que acabo de desvelarte que los Reyes Magos son los padres!).

Fue entonces cuando Suma de Letras se fijó en la novela y decidió publicarla. (Después de todo, parece que algunas hormigas tienen alma de poeta y sí se fijan en la Luna...). Así ha llegado El guerrero a la sombra del cerezo hasta ti: como ves, una trayectoria de proporciones épicas, una de esas batallas contra el gigante que terminan con el pobre campesino convertido, sin pretenderlo, en paladín. David contra Goliat, vamos. Y nunca mejor dicho. ¡Con lo que nos gustan las historias de superación!

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4 novelas históricas que te descubren mundos

4 novelas historicas que te descubren mundos

¿Se puede echar de menos un lugar en el que nunca has estado? A mí me pasó esta semana. Estaba buscando vete tú a saber qué en mi biblioteca cuando me topé con una novela histórica que leí hace muchos años.

Fue verla y sentir añoranza. Sí, añoranza, qué cosas. Nostalgia de lo desconocido, del mundo que ese libro me había descubierto y que jamás he visto con mis ojos. Si es que los gallegos sentimos morriña por cualquier cosa.

El detalle me hizo pensar en otras novelas históricas que me habían descubierto mundos. Seguro que te suena: comienzas a leer algo sin demasiadas expectativas y a las cuatro líneas te descubres absorto. Con la cabeza llena de lucecitas, más iluminada que la plaza del pueblo el día de la fiesta grande. Fascinado no solo por una historia, sino por el mundo hasta entonces desconocido que esa historia te desvela. Me ha pasado un buen puñado de veces, pero siempre son muchas menos de las que me gustaría. Porque cada vez es una gozada. Un puñetero orgasmo.

Y como me gusta que tengas orgasmos (el mundo sería mucho más divertido si disfrutáramos de más orgasmos), te dejo con cuatro de esas novelas que me descubrieron mundos, a ver si te pasa lo mismo. (Pero cuidado, no te pongas a gemir en voz muy alta que hay demasiado triste por ahí suelto dispuesto a condenarte a la hoguera por disfrutar).

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Cuando la novela histórica se cruza con la negra: «El ritual de las doncellas», de José Calvo Poyato

Portada novela historica el ritual de las doncellas jose calvo poyato¿Conoces al bueno de fray Cadfael, el monje galés del siglo XII creado por Ellis Peters y que es un hacha a la hora de descifrar misterios, resolver crímenes y averiguar dónde diantres se perdieron las tijeras de las uñas?

Hace años que los leí, pero todavía recuerdo lo entretenidos que eran: misterios complicados, un personaje sagaz, el ambiente de un monasterio medieval... Una delicia de lectura para pasar una tarde agradable. 

Hasta donde sé, fray Cadfael fue el primero de una larga serie de detectives embutidos en novelas históricas que han terminado por crear un subgénero de lo más apetecible: la novela negra histórica (o de ambientación histórica). 

Y aquí es donde entran Capablanca y su fiel Watson, fray Hortensio, los detectives protagonistas de El ritual de las doncellas. En mi supina ignorancia, no había leído nada hasta el momento de José Calvo Poyato, pese a que la lista de sus obras publicadas es más larga que la de la compra a la vuelta del verano. Si es que no tengo perdón.

El ritual de las doncellas es la segunda entrega de la serie del detective Capablanca. La primera es El manuscrito de Calderón, ambientado en el Madrid de los Austrias. Si eres de los que no soportan el desorden, ya sabes por dónde empezar. Yo lo soy (solo un poquito, eh), pero como no tenía ni idea de que el de las doncellas no era el primero me puse con él y no tuve en ningún momento la sensación de que me faltaran datos. Así que tanto monta.

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