Un escenario perfecto: las montañas de O Courel

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Como ya sabéis, acabo de terminar una nueva novela. Muy especial para mí por un motivo: es la primera que escribo no histórica. El cambio de registro es radical y me preocupa un poco el resultado, pero después de tres novelas ambientadas en otras épocas necesitaba un reto diferente.

La historia llevaba años incubándose en alguna parte de mi cabeza, desde que me topé con un suelto en la prensa sobre un hombre que raptaba a sus hijos y se largaba con ellos a vivir a una zona de montaña de difícil acceso. No, mi novela no va de raptos de niños ni nada parecido, pero el personaje y el escenario atraparon mi imaginación (¿quién no ha soñado alguna vez con «regresar a la naturaleza», signifique eso lo que signifique?). Durante años, cada vez que me encontraba con el recorte de prensa entre mis papeles volvía a sentirme atraído por la historia e iba anotando ideas sueltas que se me iban ocurriendo, simples semillas de un posible argumento.

Hasta el año pasado. Tras la publicación de En tiempo de halcones, supe que había llegado el momento. Todavía no tenía una historia, pero sabía dónde encontrarla. Cada vez que pensaba en mi personaje me lo imaginaba en las montañas de O Courel, una de las comarcas más remotas y hermosas de Galicia. Así que cogí el petate y me fui al Courel, en busca de mi historia.

Devesa da Rogueira Courel 1

Y la encontré. O ella me encontró a mí, que eso nunca se sabe. Durante una semana me pateé las montañas, subí al pico Formigueiros, recorrí la Devesa de Rogueira, ascendí al Cido, visité pueblos perdidos, castros y minas romanas, castillos medievales, charlé con vecinos y visitantes y, a medida que lo hacía, en mi imaginación iban cobrando consistencia Laro y Bran, Xoana, Sito y Aureana. Encontré aldeas abandonadas, descubrí la casa en que iba a vivir Laro, el protagonista, y las localizaciones en que sucedería esto y aquello. Un trabajador del camping (me da mucha rabia, pero no recuerdo su nombre) me contó una leyenda local que prendió como una mecha y me obligó a realizar una escapada al museo de Lugo para comprobar unos datos, y de repente todo comenzó a cuadrar.

El resultado, como suele pasar, tiene muy poco que ver con la noticia original, y ni siquiera he podido evitar que la Historia se me metiera en la trama y me complicara las cosas (qué le voy a hacer: la cabra tira al monte), pero tengo la esperanza de que cuantos ya conozcáis la Serra do Courel os sintáis felices de volver a pasear, esta vez con la imaginación, por aquellas tierras hechiceras; y que los que no las conozcáis no podáis refrenar vuestras ganas de hacerlo. Eso sí, no me echéis la culpa si después también vosotros empezáis a soñar con iros a vivir a la montaña.

Os dejo con unas cuantas fotos del Courel (en concreto, de la Devesa de Rogueira), cortesía del estupendo fotógrafo Pío García: seguro que al verlas entendéis mejor lo que quiero deciros...

Devesa de Rogueira Courel 2

Devesa da Rogueira Courel 4

Devesa da Rogueira Courel 5

Devesa da Rogueira Courel 6

 

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