Historias para disfrutar de la historia

-

 

Cabecera serie Historias para disfrutar

Cuando era adolescente tenía una profesora de Historia a la que habría que levantarle un monumento, aunque solo fuera para poder despacharse a gusto arrojándole huevos y tomates podridos.

Ella sola se cargó la curiosidad natural de docenas de generaciones. Tenía una habilidad especial para aplastar el interés y la imaginación de los adolescentes. (Que yo haya terminado estudiando Historia solo demuestra mi inmensa estupid... digo tozudez. Digo talento. Ya lo decía mi madre: «Este niño tá lento»).

Llegaba a clase, colocaba el libro sobre su mesa, nos hacía sacar nuestro propio libro y se pasaba la hora leyendo palabra por palabra lo que ponía la lección de turno. Leía lentamente, sin entonación alguna, vigilándonos con un ojo para asegurrase de que todos estábamos siguiendo en nuestros propios libros el texto que ella leía. Cada cierto tiempo se detenía y nos resumía el párrafo que acababa de leer, lo que básicamente consistía en releerlo un poco más rápido. Por si no nos habíamos enterado. Y tenía razón, no nos habíamos enterado... porque a esas alturas el aula era un plácido mar de ronquidos. Después de varios meses de este procedimiento no había uno solo de sus alumnos que manifestara la menor inclinación por conocer la historia...

 

Historias para disfrutar de la historia. Colegio

(Para los que me estén buscando en la foto: ¡ya os vale, que no soy tan viejo!)

No era la única. Sería mala suerte, pero me tocó sufrir a un buen puñado de profesores como ella que poseían una extraordinaria habilidad para anular cualquier atisbo de pensamiento intelectual entre sus alumnos. (No es que fuera una tarea ímproba, lo reconozco, pero alguna chispilla de inteligencia debía de haber, digo yo). El resultado fue que hasta el mismo año en que llegué a la facultad estaba convencido de que la historia era un sistema de tortura que los adultos inventaban para domar a los adolescentes.

Pero no lo es. Por el contrario, lo sabes de sobra, la historia es tan apasionante como fundamental para comprender el mundo en que vivimos. Sin embargo, torturas como la que mi profesora nos infligía en cada clase han conseguido que mucha gente se ponga a bostezar cuando alguien menciona la palabra historia. O que no sea extraño, por ejemplo, como escuché decir el otro día a una chica de veintitantos, que nuestra guerra civil era algo «del siglo XV o por ahí». Así nos va, condenados a repetir una y otra vez los mismos errores porque desconocemos nuestro pasado.

Me apasiona la historia y me pasa como supongo que te sucede a ti, que cuando algo te entusiasma estás deseando compartirlo. A mi madre le encanta el encaje de bolillos. Se pasa la vida dándole a los bolillos cual palilleira de Camariñas, pero como ya tiene la casa repleta de tapetes, cortinas y manteles se dedica a llenar la casa de sus hijos con sus creaciones y a enseñarlas con orgullo al primer incauto que se deja.

Pues lo mismo me sucede a mí con la historia. Por eso me he animado a escribir...

Historias para disfrutar de la historia

Vale, pero, ¿esto que es? Pues una serie de relatos novelados sobre episodios fundamentales de la historia, aquellos que hicieron que el rumbo de los acontecimientos cambiara: descubrimientos, batallas, obras de arte, inventos, ideas filosóficas... Textos breves, relatos que nos acerquen a este o aquel suceso y que sirvan para cogerle el gusto, comprender su trascendencia y, sobre todo, disfrutar con la historia. Para que los disfrutes tú y para que tus hijos le cojan gusto a la historia. Iré publicándolos con perioricidad más o menos mensual (repara en el «más o menos», que no quiero pillarme los dedos).

El primero de la serie relata uno de los hechos más trascendentales de la historia de la humanidad: la publicación de El origen de las especies por Charles Darwin, allá por 1859, el libro que cambio para siempre nuestra percepción del universo. Un libro que, por cierto, Darwin estuvo a punto de no publicar por pura generosidad, pese a que llevaba veinte años trabajando en él.

Para descargarte este primer relato basta con que hagas clic en la imagen inferior.  

Historias para disfrutar de la historia. El libro que puso el mundo del revés

¿Quieres descargarte gratis todos los episodios publicados de «Historias para disfrutar de la historia»?

Te enviaré el enlace de acceso a la carpeta de descargas y, además, cada vez que publique un nuevo relato recibirás un aviso en tu correo.

Al suscribirte estás aceptando las Condiciones de uso del boletín.

 

¿Te ha gustado? ¡Pues dímelo, no seas vago! Comparte tu opinión en los comentarios. Y, de paso, ¿qué otros episodios te parecen fundamentales en la historia de la humanidad?

 

¿COMPARTES?

¿Te gusta lo que acabas de leer? Haz clic aquí para recibir las próximas entradas y novedades en tu correo. Y, como regalo de bienvenida, podrás descargarte mi novela El bando perdedor.