La verdadera historia del austericidio

Si hay un libro imPortada de ¡Acabad ya con esta crisis!prescindible para comprender qué diantres le ha pasado a la economía (y, de paso, al mundo) en la última década, es este. Un análisis lúcido, brillante, de lectura sencilla y, sobre todo, demoledor: derrumba una por una todas las tesis neoliberales, expone con lucidez las causas profundas de la crisis y desmonta la política de recortes, que no solo ha resultado inútil, sino terriblemente dañina para la gente y para el propio sistema y ha agudizado y prolongado la propia crisis. Si hoy seguimos sufriendo sus efectos es en gran medida debido a estas políticas de ciegos.

Por cierto, antes de seguir, por si alguien lo desconoce: Paul Krugman dista de ser un indocumentado. Por el contrario, es todo un Premio Nobel de Economía (aunque es cierto que últimamente los Nobel ya no son lo que eran), profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton, profesor en la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, académico distinguido de la unidad de estudios de ingresos Luxemburgo en el Centro de Graduados de CUNY... En fin, que es alguien del que, a priori, tenemos que presuponer que sabe de lo que habla.

¡Acabad ya con esta crisis! detalla y aclara el enrevesado proceso por el que una crisis relativamente fácil de solventar se ha convertido en un profundo problema global. Y, además, aporta la solución, que por cierto no es ninguna novedad (nada que no supiéramos ya, aunque el neoliberalismo se ha resistido con uñas y dientes a ponerla en práctica): incrementar la demanda (como veis, puro Keynes). ¿Cuál ha sido, entonces, el problema? Las políticas de austeridad defendidas por hordas de economistas neoliberales y fomentadas por los más ricos, que son los que subvencionan las cátedras, becas e investigaciones de los primeros. Y todo sobre el telón de fondo de la desregulación financiera iniciada en la década de 1980, una regulación que llevaba funcionando correctamente desde el crack del 29. Su progresiva desaparición desató la especulación, con la seguridad de que cualquier quiebra sería asumida por el Estado. Que es lo que ha sucedido.

¡Acabad ya con esta crisis! es un ensayo claro y documentado que desvela la profunda ignorancia y la desvergüenza de los que nos gobiernan. Si queréis entender de una vez por todas qué está pasando con la economía y conocer la verdadera historia del austericidio y sus terribles consecuencias, no os lo perdáis. En serio. 

Añadir un comentario

Ese estúpido afán de pasar a la posteridad

De vez en cuando, entre cerveza y cerveza, algún amigo me pregunta si quiero pasar a la Historia de la Literatura. Así, en mayusculas, que impresiona más. Imagino que es una pregunta casi inevitable si te dedicas a escribir, a pintar, a cantar o a cualquier otra actividad creativa. Como si el ansia de inmortalidad fuera consustancial a los artistas. En realidad no solo a los artistas, sino a todo bicho viviente, al menos todo bicho viviente con conciencia de sí mismo y de su mortalidad, pero parece que los escritores, pintores y demás lo tenemos algo más fácil por nuestra dedicación. Así que en cuanto la conversación nos relaja y nos pone filosóficos, surge la pregunta: «Y tú, ¿sueñas con pasar a la posteridad, que te estudien en los colegios y lean tus libros cuando mueras?». Mi respuesta siempre es la misma...

Cima

Añadir un comentario

Leer más...

El equilibrio entre realidad y ficción en la novela histórica

Una de las preguntas más habituales en las presentaciones de mis libros es cómo hago para unir la historia, los hechos reales, con la ficción, los hechos inventados. La cuestión tiene su miga porque, en efecto, la clave de una buena novela histórica estriba en el equilibrio entre la realidad y la ficción, en ser capaz de contar unos hechos sin desvirtuarlos, pero dándoles la emoción de lo vivo y haciendo que los personajes reales y los inventados se relacionen en igualdad de circunstancias. ¿Cómo conseguirlo?

Mano escribiendo

Añadir un comentario

Leer más...

La frase que me convirtió en escritor

Dicen que la primera frase de una novela es fundamental para captar el interés del lector. Una buena primera frase nos permite intuir un mundo, nos atrapa con su estilo y nos plantea un conflicto que nos sumerge en la historia. Una buena primera frase consigue que sigamos leyendo sin siquiera darnos cuenta, hace que nuestros ojos se deslicen por el papel (o la pantalla) y que el mundo a nuestro alrededor se difumine mientras un nuevo universo cobra consistencia. Todos los lectores del mundo hemos experimentado más de una vez esa sensación, como si una fuerza desconocida nos abdujera y nos transportara a otro lugar. Pero la primera frase de una novela no solo es fundamental para el lector, también lo es para el escritor... Represa

Añadir un comentario

Leer más...

Déjame que te cuente: Castrelo de Miño, la fortaleza perdida

Allá por 1111, Galicia andaba muy revuelta. La muerte del rey Alfonso VI había desembocado en una guerra civil que enfrentaba a los que querían que fuera coronada su hija Urraca y los que apoyaban que la sucesión recayera en el hijo de Urraca, Alfonso, por entonces un chiquillo de seis años. Eran guerras fraticidas que nada ni a nadie respetaban y que asolaban comarcas enteras. Tras dos años de conflicto, fue aquí, en el castillo de Castrelo de Miño, donde todo se decidió. En esta fortaleza se hallaba el niño Alfonso asediado por los partidarios de su madre. La situación se volvía por momentos insostenible, por lo que sus cuidadores reclamaron la intervención de Diego Xelmírez para pactar una tregua. Lo que no sospechaban era que el arbitraje del obispo iba a provocar la reacción de uno de sus principales enemigos, el ambicioso Airas Pérez. ¿No has oído hablar del águila que advirtió a Xelmirez de una traición? Pues déjame que te cuente…

Castrelo de Miño

Añadir un comentario

Leer más...