Viajando en furgoneta camper: Zamora, la piedra fértil

Zamora, la piedra fértil

Viajo en la Lagartija, mi furgoneta camperizada, persiguiendo historias, lugares y momentos. 

Confieso que no tenía intención de viajar a Zamora, pero a veces la casualidad se alía con la fortuna para abrirnos los ojos y regalarnos una sonrisa. Tras dos semanas sin moverme de casa, contemplando por la ventana la lluvia interminable de esta primavera invernal, necesitaba con urgencia arrancar la furgo y escapar a cualquier paraíso perdido. A donde fuera. A ser posible, algún lugar donde no lloviera. Pero la previsión no daba tregua: lluvia, lluvia, lluvia.

—Fran, necesito que escribas un reportaje sobre Zamora...

Esa fue la casualidad. Pío García, el responsable del portal de turismo Galicia Enteira, (magnífico, por cierto, y no lo digo —solo, ejem— porque yo colabore con él) acaba de abrir una nueva sección personal en la web que ha titulado Mis otros destinos. Aunque lleva toda la vida en Galicia, Pío es zamorano y tiene ganas de fotografiar y difundir la belleza de su tierra.

—Vale. ¿Te corre prisa?

—No, cuando puedas... —Y me explicó muy por encima lo que quería. Pío y yo llevamos tantos años grabando documentales y realizando reportajes fotográficos juntos que ya no necesitamos explicarnos demasiadas cosas. 

Zamora. Ni se me había pasado por la cabeza visitar Zamora. Hasta ese momento había sido un simple lugar de paso en el camino hacia otros destinos. Una vez, hace ya muchos años, en un viaje a Extremadura con unos amigos, se me ocurrió proponer una parada en Zamora. 

—¡Pero si ahí no hay nada, es un páramo!

Recuerdo que me encogí de hombros y seguimos adelante sin parar. Lo malo es que en algún lugar de mi cabeza, Zamora quedó clasificada como páramo sin siquiera molestarme en comprobarlo, y eso hizo que nunca me entraran ganas de visitarla. Hasta que se me ocurrió buscar la previsión del tiempo para Zamora en este fin de semana de principios de junio.

Esa fue la fortuna. No haría un fin de semana de sol y calor, pero la previsión era mucho mejor que en cualquier otro lugar en trescientos kilómetros a la redonda. Iría a Zamora.

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Viajando en furgoneta camper: Ponte Caldelas, un paraíso entre cenizas

Viajando en furgoneta camper: Ponte Caldelas, un paraíso entre cenizas

Hace unas semanas, entre el 18 y el 20 de mayo, el Clube Camper Galicia, una agrupación de furgos camper de Galicia, organizó en colaboración con el principal foro de autocaravanistas y furgoneteros del país, furgovw, una quedada en Ponte Caldelas. Además de pasar un fin de semana de relax y furgo, el objetivo era visitar una de las zonas más afectadas por la oleada de incendios que devastó Galicia en octubre de 2017 y colaborar en la medida de lo posible en las tareas de reforestación.

Aunque hace ya algún tiempo que formo parte del grupo que el Clube Camper Galicia tiene en Facebook, no conocía personalmente a ninguno de sus miembros y me apetecía mucho hacerlo de una vez. Además, Ponte Caldelas siempre me ha parecido una localidad con un encanto especial, una de esas poblaciones que conservan lo mejor del pasado en su arquitectura tradicional y en su aire de plácida serenidad. Por otra parte, las continuas oleadas de incendios que sufre este país, provocadas en gran medida por una política tan salvaje como criminal y corta de miras (que lleva décadas fomentando la sustitución de frondosas por eucaliptos), es uno de los problemas ambientales que más me duelen. Con todas estas razones, ni me lo pensé y me apunté a la quedada...

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Viajando en furgoneta camper: A Lanzada, la playa de la fertilidad

A Lanzada, la playa de la fertilidad

No han pasado diez días desde que regresé de mi viaje de ochenta días en furgoneta camper por la España olvidada cuando el gusanillo del movimiento empieza a hacer de las suyas en mi tripas. De repente las lluvias y el frío son solo un recuerdo difuso, hay que ver lo rápido que olvidamos el mal tiempo, y el sol reluce con unos hermosos veintimuchos grados.

Con este panorama, la idea de quedarme en casa atado a un ordenador se me antoja un desperdicio, así que lío el petate en unos minutos y antes de que pueda pensarlo dos veces estoy subido en la furgo, la Lagartija, y buscando destino.

Con este tiempo apetece playa, claro, y uno de los privilegios de vivir en la costa es que hay muchas donde elegir. O al menos en teoría, si eres textil y lo que buscas es una simple playa. Pero si eres nudista como yo las opciones se reducen considerablemente...

La primera elección es Barra, en la península de O Morrazo, un paraíso de aguas transparentes entre pinares, pero la conozco demasiado bien, llevo yendo a ella media vida, y está demasiado cerca, así que al final me decido por la playa de Bascuas, en la ría de Pontevedra, mucho más pequeña pero con una gran ventaja: está al lado de A Lanzada, y tengo ganas de visitar su ermita, parte de un antiguo castillo medieval, el lugar en el que resistieron los últimos irmandiños, allá por el siglo XV. Un lugar cargado de historia que siempre es un placer visitar.

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Viaje al interior: una vuelta a España en 80 días

Viaje al interior una vuelta a espana en 80 dias2

Un viaje en furgoneta camperizada por la España olvidada. Si has llegado aquí por casualidad y quieres empezar por el principio, tienes las entradas organizadas en el Diario de Viaje.

Tras unos días de sol y calor, la lluvia se impone durante el fin de semana, densa y espesa como una capa de aceite sobre la piel. Me refugio en La Alberca, la última población del sur de Salamanca, al borde ya del Parque Natural de Las Batuecas y de Las Hurdes. De hecho, La Alberca fue la entrada natural a Las Hurdes y parte de ellas hasta la creación de las provincias por Javier de Burgos, allá por 1833.

Entre chaparrón y chaparrón paseo por las calles de la localidad. Es fin de semana y está repleta de visitantes que inundan sus tiendas y sus terrazas. Todo el pueblo vive del turismo, como tantos otros que he visitado en este viaje. Se trata de una población hermosa, de arquitectura homogénea y bien conservada.

El contraste con las cercanas Hurdes no puede ser mayor: donde allá hay feísmo, caos y desaliño, aquí hay orden, equilibrio, respeto por la tradición constructiva. Sorprende que núcleos tan cercanos sean tan diferentes, aunque la razón es fácilmente deducible: pocas veces tenemos un ejemplo tan evidente de la influencia de las administraciones públicas en nuestra vida cotidiana. Una política racional y bien aplicada es capaz de transformar una población y, por tanto, la vida de sus habitantes. Y al revés.

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Viaje al interior: los paraísos perdidos de Extremadura

Viaje al interior los paraisos perdidos de extremadura2

Un viaje en furgoneta camperizada por la España olvidada. Si has llegado aquí por casualidad y quieres empezar por el principio, tienes las entradas organizadas en el Diario de Viaje.

El lunes, tras el magnífico fin de semana de fiesta medieval, me cuesta dejar atrás Oropesa.

—¿Una cervecita de despedida? —me tienta Mayra.

La cervecita se convierte en una comida en casa de Sandra Herrero. Al sol y rodeado de personas que me han abierto sus casas con una generosidad que me desborda. Estoy tan a gusto que no consigo poner en marcha La Lagartija hasta bien entrada la tarde.

Me acerco hasta Navalmoral de la Mata para buscar una lavandería automática, la salvación de los viajeros. Cuando termino de hacer la colada, el día ya se ha ido y tengo el cuerpo baldado, pero me domina una sensación de bienestar satisfecho.

El martes a primera hora me dirijo hacia las cercanas montañas de la sierra de Gredos. Llevo todo el fin de semana disfrutando con la boca abierta del panorama de las cumbres nevadas refulgiendo al sol y jugando entre nubes perezosas, y a estas alturas las montañas son un imán que tira de mí con fuerza irresistible.

En sus laderas meridionales se encuentra la comarca de la Vera, famosa por la belleza de sus pueblos, sus gargantas excavadas en la roca y su clima templado. Todo eso me atrae, pero hay otro motivo de peso para acercarme hasta allí: el monasterio jerónimo de Yuste, en el que el emperador Carlos V pasó su último año y medio de vida.

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