«La frontera interior», de Manuel Moyano: un viaje por las entrañas de Sierra Morena

La frontera interior Manuel MoyanoA la literatura de viaje se llega tarde, cuando uno ya tiene sus años y sus cientos o miles de lecturas en el estómago. Se llega cuando el ansia de novedades y universos se va serenando, cuando el ansia de intensidad deja paso a la reflexión sobre lo vivido y el poso del tiempo pide bucear en otras experiencias vitales en busca de, quién sabe, apoyo, sintonía, conexión.

O, al menos, esa es mi experiencia: lector voraz desde muy niño, devorador de todo tipo de libros, desde los clásicos imprescindibles hasta novelas de aventuras, fantasía o ciencia ficción, tardé muchos años en interesarme de verdad por los libros de viaje. Sencillamente, no entraban en mi radar.

Afortunadamente, a todo se llega, y también yo llegué a los libros de viaje. Y lo hice en tromba, como lector y como escritor. Los libros de viaje, tanto los que recorren tierras remotas y recogen experiencias extremas como los más humildes, los que nacen y viven en la cercanía, me han deparado momentos muy especiales, pero sobre todo me han abierto la mirada hacia la vida que me rodea. Este es el caso del libro que hoy te reseño, un libro de viaje por una geografía cercana, humilde, pero también mucho más...

 

La frontera interior Manuel Moyano

La frontera interior, de Manuel Moyano

 

Sierra Morena es una tierra de nadie. Frontera física entre el centro y el sur de España, esta cadena montañosa casi despoblada ha acogido a lo largo de los siglos bandoleros, contrabandistas, ermitaños, poetas y otros personajes extraordinarios, cuando no sobrenaturales. Atento a la historia y a los pequeños detalles, Manuel Moyano nos la redescubre con una nueva mirada, obteniendo como resultado un título memorable de la literatura de viajes.

 

Un buen libro de viaje es mucho más que una mera recopilación de lugares visitados y anécdotas intrascendentes. Es una mirada lúcida, que despierta reflexiones y transmite una forma de ser y de estar en el mundo. Es una actitud que se desparrama por un paisaje y lo dota de significado, es una excusa que enlaza vidas, una experiencia vital que permite atravesar el tiempo y el espacio. Un buen libro de viaje es una geografía atravesada por una mirada.

La frontera interior cumple sobradamente todas estas condiciones. Manuel Moyano nos regala un paisaje físico y humano tan excepcional como desconocido, pese a estar ahí al lado. Nos abre los ojos a un mundo que es el nuestro, aunque a veces parezca tan distante. Moyano tiene la mirada de aquellos ilustres viajeros ingleses que en el siglo XIX se lanzaron a recorrer, andando, a caballo o en carruaje, las entonces exóticas tierras peninsulares. Él viaja en coche, pero sus caminos son zigzagueantes, demorados, se detiene aquí y allá, habla con propios y extraños, dejándose llevar por la curiosidad y por el íntimo deseo de desentrañar los misterios de una tierra que siente como suya. 

Moyano tiene la mirada de aquellos ilustres viajeros ingleses que en el siglo XIX se lanzaron a recorrer, andando, a caballo o en carruaje, las entonces exóticas tierras peninsulares.

 

La frontera interior es una lectura absorbente, un viaje por el pasado y por el presente que nos descubre la vida a cada vuelta del camino. Que se encuentra con personajes memorables, que indaga, que recrea vidas y anécdotas de un paisaje tan íntimo como universal.

Pero, como todos los verdaderos libros de viaje, no se limita a descubrirnos una geografía: nos cambia la forma de mirar.

 

 

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Dónde conseguirlo
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