Este jodido y maravilloso oficio de escritor

Tengo un colega en esto de escribir al que admiro, envidio y aprecio a partes iguales, si es que tal cosa es posible. Lo admiro porque, según afirma, y no tengo ningún motivo para sospechar de que me engañe, disfruta como un niño escribiendo; lo envidio por su asombrosa feracidad, su capacidad para alumbrar relatos y novelas con la rapidez con la que los demás ponemos una coma, y porque gana dos de cada tres concursos literarios a los que se presenta y ya acumula, que yo sepa, más de cincuenta galardones; y lo aprecio por motivos muy diversos, entre ellos porque es un tipo cercano, cordial y un estupendo conversador, y porque me ha convertido en personaje de una de sus novelas, lo que siempre alimenta egos y sonrisas. Y, sin embargo, no estoy de acuerdo con él. No, al menos, respecto de la opinión que a ambos nos merece nuestro mutuo oficio de escritor...

Libro abierto

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Déjame que te cuente: Pena Corneira, el bosque olvidado

«Déjame que te cuente» es una serie de microdocumentales que escribo y presento, en colaboración con el fotógrafo Pío García (sobre cuya calidad no necesito decir nada, basta ver las imágenes que acompañan esta y las demás entregas de la serie), para la página de turismo Galicia enteira, un interesantísimo portal en el que encontraréis un buen puñado de reportajes y vídeos sobre paisajes, monumentos, costumbres, tradiciones y rutas turísticas por Galicia. Esta que os presento hoy es la octava entrega.

Bosque de Pena Corneira

A veces, la mejor forma de pasar desapercibido es llamar la atención. Así sucede al menos con la sierra de Pena Corneira, en Ourense, cuyo elemento más característico, un gran cuerno de piedra visible desde muchos kilómetros a la redonda, se eleva sobre uno de los espacios naturales protegidos más extensos, fascinantes y desconocidos de Galicia. Un territorio de inmensos bolos graníticos que emergen entre robles, musgos y helechos como huevos prehistóricos fosilizados. Una tierra que respira historia, salpicada de pequeñas iglesias románicas y espacios etnográficos de indudable interés. Aquí, en Pena Corneira, se levantaba allá por la Edad Media una fortaleza que perteneció a Airas Pérez, uno de los caballeros más temerarios de Galicia, que osó retener entre sus muros al mismísimo heredero del trono castellano, el futuro Alfonso VII. ¿Todavía no conoces este hechicero lugar? Pues déjame que te cuente…

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La deslumbrante libertad del Salvaje Oeste

Portada El tramperoComo ya comenté alguna vez, una de las mejores cosas de la literatura es que no importa el tiempo que lleves leyendo o los miles de libros que hayas devorado a lo largo de tu vida: siempre hay uno más que te sorprende. Y, a menudo, cuando menos te lo esperas. Al menos, si no eres uno de esos «lectores poltrona» de los que hablaba en la entrada anterior. 

Yo no lo soy. Al contrario, me gusta adentrarme por territorios desconocidos y explorar nuevas fronteras. Me dejo atrapar por una portada, una sinopsis, un comentario entusiasta perdido en la red o simplemente por la intuición y me lanzo de cabeza, convencido de que la única forma de descubrir un tesoro es buscándolo con empeño. Y doy fe: de vez en cuando, lo encuentras.

No tengo ni idea de cómo llegué al libro que hoy reseño, El trampero, de Vardis Fisher: no pertenece a uno de mis géneros habituales y ni su sinopsis ni su portada me atraían especialmente, pero me dejé llevar por la intuición de veterano lector (y por una antigua fascinación juvenil por las películas de indios y vaqueros, eso también). Qué buena decisión. 

Vardis Fisher, del que no había oído hablar nunca, es al parecer una autoridad en esto del Lejano Oeste. Nacido en Idaho, profundo conocedor de su tierra, escribió algunas de las novelas más interesantes sobre la vida de los colonos de la frontera norteamericana, entre ellas esta Mountain man, traducida al castellano como El trampero, en la que nos cuenta la vida a lo largo de varios años de Sam Minard, un trampero que recorre las Montañas Rocosas.

Sam es un hombre austero, habituado a la dureza de la naturaleza en un lugar en el que las temperaturas en invierno pueden llegar a los veinte o treinta grados bajo cero, pero es también un hombre dotado de una extraordinaria sensibilidad, enamorado de las montañas, de los animales, de la música, los pájaros y la misma vida, incapaz de imaginar siquiera lo que sería vivir en un pueblo o una ciudad, a cuyos habitantes desprecia con el desdén del que está habituado a hacer lo que le place. Como dice el autor, Sam era un hombre que «Admiraba el valor sobre todas las demás virtudes; inmediatamente después venía el temple, y el tercero de sus valores era la compasión por los débiles o indefensos». Y estos tres elementos están muy presentes en la novela: en su compasión por la mujer que, asesinada su familia, queda encerrada en sí misma, transida de dolor; en el valor que admira hasta en alguno de sus enemigos, los indios Crow y Pies Negros; en el temple que él mismo demuestra en duras circunstancias.

El trampero es un canto a un mundo que desaparece: el de los pioneros del Salvaje Oeste y el de las últimas naciones indias libres, el de una forma de vida amenazada por la inevitable llegada del progreso, de los burócratas y los colonos, los pueblos y las ciudades, de la autoridad, la ley y los impuestos. Un mundo duro, de una violencia brutal y, sin embargo, fascinante, arrebatador, que hace soñar con amplios horizontes, hogueras bajo un manto de estrellas y montañas agrestes y salvajes. Un mundo así, ¿quién no lo necesita de vez en cuando?

¿Arriesgas al elegir un libro o te has apoltronado?

Piensa en tus últimas cinco lecturas. ¿A qué géneros pertenecían? ¿Novela histórica, fantasía, ciencia ficción, literatura general, terror, negra...? Así, a bote pronto, me arriesgo: todas ellas encajan en uno o dos géneros. ¿Me equivoco? Espera, no digas nada todavía. Ahora piensa en tus diez últimas lecturas. ¿Siguen encajando en esos dos únicos géneros? Quizá no, quizá sean tres, pero el resultado no variará demasiado: si es tu caso, te has convertido en un lector poco atrevido. Te has acomodado. Te has refugiado en un confortable terreno en el que tus lecturas son tan predecibles como las lluvias en otoño. Has hallado tu zona de confort literaria y nadie te saca de ahí. ¡Estás apoltronado!

Escultura de mujer durmiendo

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Entrevista en BiosBardia

Hace unos días me entrevistó César Lorenzo Gil, el director de la revista cultural digital BiosBardia. Hablamos de las palabras y la obsesión por contar (y entender) el mundo, de los cambios radicales que está experimentando el mundo de la escritura, de la necesidad de la promoción, de la dificultad de recrear épocas pasadas y también, cómo no, de mi última novela, En tiempo de halcones. Si os apetece leer la entrevista, solo tenéis que hacer clic en la imagen. Biosbardia