El fascinante y perturbador mundo de «Perros de paja», de John Gray

Perros de pajaNo, no somos mejores que las demás especies animales. No estamos por encima ni constituimos la cúspide de nada. Durante siglos, el pensamiento occidental ha ido construyendo mitos sobre la superioridad del ser humano, su poderosa espiritualidad y su destino manifiesto. Chorradas. Simples mitos que nos consuelan, pero que no se sustentan ni resisten un análisis exhaustivo. Somos, simplemente, una especie más. Con una gran capacidad de adaptación, eso sí, que le ha permitido expandirse y colonizar cada vez más nichos ecológicos, desde la tundra al desierto, en un proceso que ha llegado a amenazar el equilibrio del planeta.

Todo esto, y mucho más, es lo que nos cuenta el filósofo John Gray en su imprescindible Perros de paja: reflexiones sobre los humanos y otros animales. Una obra tan breve (apenas 200 páginas) como demoledora, escrita con la precisión de un cirujano. Una obra que echa por tierra religiones, creencias, leyendas urbanas y mitos tan arraigados, y a menudo tan inconscientes, como la confianza en las bondades del idealismo, de la verdad, la justicia y la moral o la fe (a menudo tan ciega como inquebrantable) en el inevitable progreso humano, esa íntima seguridad de que la Historia nos va llevando poco a poco hasta nuestro destino, hacia un futuro de paz, armonía e igualdad, la creencia irracional en que en el pasado se vivía peor y la seguridad de que el futuro será siempre mejor.

Perros de paja es un ensayo compuesto por textos incisivos y reflexiones certeras sobre el ser humano y su lugar en el universo, un replanteamiento de toda la historia del pensamiento humano que defiende con agudeza que los seres humanos no somos ni distintos ni superiores al resto de los seres vivos. Hacía tiempo que no me encontraba con un texto tan brillante y esclarecedor. Leerlo es someterse voluntariamente a un bombardeo de ideas nuevas que sacuden nuestras creencias más arraigadas y nos obligan a detenernos, a tomar aire, a reflexionar. Una lectura tan fascinante como perturbadora. De las que no abundan.

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Déjame que te cuente: el facho de Donón en Cangas

«Déjame que te cuente» es una serie de microdocumentales que escribo y presento, en colaboración con el fotógrafo Pío García (sobre cuya calidad no necesito decir nada, basta ver las imágenes que acompañan esta y las demás entregas de la serie), para la página de turismo Galicia enteira, un interesantísimo portal en el que encontraréis un buen puñado de reportajes y vídeos sobre paisajes, monumentos, costumbres, tradiciones y rutas turísticas por Galicia. Esta que os presento hoy es la primera entrega.

Donon

En el extremo oeste de la península de O Morrazo, entre la ría de Vigo y la de Pontevedra, se levanta una humilde construcción visible desde muchos kilómetros a la redonda: el Facho de Donón, una garita de vigilancia costera que al menos desde el siglo XVII sirve de refugio a los vigías encargados de alertar de los ataques piratas. Pero el lugar donde se levanta el Facho esconde mucho más: rodeado de espectaculares vistas, colgado sobre un acantilado de casi doscientos metros de altitud que cae a pico sobre el mar, esta cumbre alberga también un poblado castreño y el que es, probablemente, el santuario de peregrinación más antiguo de Galicia, dedicado al dios Bero Breo. ¿Todavía no has visitado este mágico lugar? Pues déjame que te cuente…

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Fin de semana de ferias: Monforte y Burela

LibroSeguimos navegando a través del verano. Ya comienzan a presentirse los primeros fríos de septiembre, declina la luz y la noche va comiéndose la tarde, pero todavía nos queda verano por delante, así que a disfrutarlo. De todas formas, septiembre es un mes hermoso, repleto de proyectos y promesas. Si es que no hay nada como la posibilidad de recomenzar cada poco... 

Al grano, que me pierdo: mientras va muriendo el verano, va acabándose también la temporada de ferias. Este fin de semana se celebran las dos últimas a las que tengo previsto asistir este año: la feria del libro de Monforte, donde estaré este viernes 26 a las 20:00 horas y donde contaré con la introducción de un buen amigo y mejor escritor, Miguel Otero Furelos (si no habéis leído nada de él, ya estáis tardando en descargaros, por ejemplo, la estupenda El asedio); y la feria del libro de Burela, que se celebra del 26 al 28 de agosto y en la que presentaré En tiempo de halcones el sábado 27 a las 19:30 horas. Antes participaré en un almuerzo de escritores ofrecido por los organizadores de la feria. Os espero en ambas citas para charlar de libros, revoluciones, halcones, gorriones y lo que se tercie, que será mucho, seguro.

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El origen de «En tiempo de halcones»

Garras de halcónHay libros inevitables. Imagino que cada escritor tiene los suyos, esos que, por mucho que se empeñe, no puede dejar de escribir. A veces son libros que salen solos, como si en alguna parte se abriera la compuerta que contiene la represa de las palabras. Otras, la sola idea de ponerte a la tarea hace que los párpados se cierren y a los dedos les entren calambres. Da lo mismo. Puedes tratar de demorarlo, pero el libro seguirá ahí, agazapado en cada historia que lees, en cada idea que se te ocurre, esperando su momento. Hasta que algo pone en marcha el mecanismo.

En tiempo de halcones es uno de mis libros inevitables. Supe que iba a escribirlo desde siempre. No literalmente, no me recuerdo con veinte años pensando «Voy a escribir una novela sobre los irmandiños». Lo que sí recuerdo es la fascinación que me despertaba la idea de unos campesinos levantándose en armas contra sus opresores y el cosquilleo de orgullo que sentía cuando leía cualquier cosa sobre esos villanos que habían osado enfrentarse a la nobleza. Cosquilleo irracional, pero ahí estaba, y todo porque esos villanos eran gallegos. Sin embargo, quizá precisamente por eso, porque la revolución irmandiña se me antojaba una proeza, nunca encontraba el momento de ponerme con ella. No se trataba solo de la necesidad de pasarme muchos meses documentándome; en realidad, me daba miedo: temía no ser capaz de hacer justicia a esos miles de campesinos, burgueses y siervos que habían tenido el coraje de enfrentarse a la violencia y la brutalidad desmadradas de la nobleza. Se trataba de un movimiento demasiado complejo, con muchos flancos, ángulos, personajes, puntos de vista... ¿Cómo contar una revolución? ¿Cómo dar vida a un país? Así, cada vez que el proyecto se me venía a la cabeza, me entraba el vértigo y lo postergaba. Una y otra vez...

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La fascinación de la vida al margen

La fuerza y el vientoLlegué a La fuerza y el viento, de Óscar Lobato, por pura casualidad. Ni siquiera recuerdo ya quién me habló de este libro o en qué página de literatura me lo crucé. Conociéndome, imagino que bastó la portada y la palabra «piratas» en el texto de la contra para engancharme. Si es que para algunas cosas soy de lo más facilón...

Y menos mal, porque La fuerza y el viento es una delicia. Una novela de aventuras que te coge por el pescuezo y te lleva en volandas hasta el final, y entonces te deja con el cuerpo hecho unos zorros y pidiendo más, por favor, un poco más. Una novela de piratas tan apasionante como las novelas de piratas de toda la vida, esas ambientadas en el Caribe o en los Mares del Sur, pero con un importantísimo matiz: en este caso se trata de piratas actuales.

La acción comienza con uno de los protagonistas, Uriel Gamboa, flotando a la deriva en el mar Caribe con un cadáver a su lado. A partir de ahí, el autor retrocede hasta la década de 1970 para contarnos cómo ha llegado a tan peliaguda situación. Y entonces empezamos a conocer a un buen puñado de personajes tan fascinantes como arriesgados, y de paso nos embarcamos en un velero para recorrer los mares de la Costa del Sol, Italia, Irlanda o el Caribe.

En estos tiempos de políticos corruptos, empresarios indecentes y banqueros ladrones, la historia de Uriel Gamboa es tan refrescante como bañarse en el lago de un glaciar. Un cuento moderno de piratas que atrapa la imaginación y hace soñar con la libertad, con el Caribe, con el poderoso atractivo de la vida al margen de los convencionalismos, los horarios y los estrechos límites de la normalidad. Leyendo a Lobato me venían a la cabeza los relatos de Lluvia, de Somerset-Maugham, o fragmentos de En los Mares del Sur, de Stevenson, y tantas otras obras que tienen esa maravillosa capacidad de sugestión, de arrancarnos de nuestras pequeñas vidas y arrojarnos a la vorágine. Y además está bien escrita, rebosante de metáforas potentes, brillantes como flashes en los ojos, que me hacen pensar que el autor, que por cierto es periodista, debe de ser uno de esos reporteros de la vieja escuela, de imaginación punzante y verbo preciso como un bisturí.

Solo hay un problema: os engancharéis a Lobato y querréis más. Que yo sepa, tiene tres novelas: La fuerza y el viento, Centhaure y Cazadores de humo, pero las dos últimas (en realidad, las dos primeras, una de 2009 y otra de 2007) están agotadas en muchas librerías y no tienen versión digital. Os dejo el enlace a Amazon, donde sí las he encontrado. En vuestro caso ni lo dudaría: yo me las he devorado en sentido inverso a su fecha de publicación. Y me han encantado las tres. 

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