Las personas que leemos habitualmente somos afortunadas. Y lo somos, entre otras muchas razones, porque la lectura tiene la capacidad de sacudirnos, de hacer temblar nuestros cimientos, de ofrecernos nuevas perspectivas y de llenarnos de coraje, de empuje, de ilusión y de fuerza. De vida, al cabo.
De vez en cuando, muy de vez en cuando, te cruzas con una novela que te impacta. Que te sacude por dentro y por fuera. Que te remueve y te deja con los ojos muy abiertos. De vez en cuando, una lectura te atrapa y te llena de esperanza. Y si, además, te divierte y te seduce, ¿qué más le puedes pedir?
Esto es lo que me ha pasado con Conspiranoia. Y esto es lo que quiero contarte, para que no te la pierdas.
Conspiranoia, de Daniel Ezquerra
UNA ALUCINANTE HISTORIA SOBRE VIVIR EN LOS MÁRGENES SIN PEDIR PERMISO.
La Ciudadela: tres mil viviendas a medio construir en medio de ninguna parte, uno de tantos proyectos faraónicos abandonados por la crisis.
Pero la Ciudadela es mucho más: en ella ha surgido una peculiar comunidad autogestionada en la que las Madres, así con mayúscula, gobiernan con mano de seda, y el vestíbulo del Palacio —el edificio que pretendía ser el más lujoso en los sueños húmedos de su constructor— acoge las multitudinarias asambleas de las vecinas y los vecinos. Una comunidad que, abandonada a su suerte por el ayuntamiento, funciona mejor que cualquier otro barrio de la ciudad.
Hasta que las cosas se tuercen y ese mismo ayuntamiento se convierte en el enemigo a batir. La excavación de una zanja para instalar una cañería ilegal de agua es el disparador de un conflicto que desemboca en una lucha general contra el sistema.
Diego Rocamora, uno de los habitantes de la Ciudadela al que todos llaman Johny, un tipo cualquiera que lo perdió todo y que ahora sobrevive como puede vendiendo hierba y estirando cada moneda, se convierte muy a su pesar en el líder y el símbolo de la revolución. Pero a Diego lo único que le interesa es su perra Bica, su colega Peque y conseguir que le haga caso su vecina Sofía, una chica muy peculiar, obsesionada con todo tipo de conspiraciones, desde los chemtrails hasta el flúor en el agua…
Vivimos tiempos duros. Tiempos de fascistas y descerebrados, de gente podrida gobernando el mundo, de codicias imposibles y desigualdades sin freno. Vivimos bajo la ley de los mezquinos y los miserables. Y, sorprendentemente, tragamos, seguimos adelante, tratamos de que la ola no nos moje, de que nadie se fije en nosotros.
Pero no funciona. Tarde o temprano se fijarán en nosotros y desharán nuestro pequeño mundo. Tarde o temprano nos enfrentaremos a los monstruos.
Salvo que reaccionemos antes. Salvo que despertemos.
Y esto es exactamente lo que nos cuenta Daniel Ezquerra en Conspiranoia. Cómo en una urbanización cualquiera, la gente de repente despierta. Cómo se levanta y se enfrenta al sistema. Y cómo, contra todo pronóstico, el miedo prende en los poderosos y el sistema retrocede.
Sí, es ficción, lo sé. Pero... ¡qué potente!
Que yo sepa, es la primera novela de Daniel Ezquerra, pero ojalá no sea la última. Porque este es un texto valiente, lúcido, inteligente. Es un texto que te atrapa y te devora, que te absorbe y te obliga a seguir leyendo aunque no quieras. Con personajes entrañables, tan humanos, tan despistados como tú y como yo. Con conflictos tan absurdos como los que enfrentas cada día. Un texto que te hace temblar de emoción y te hace sentir que estás vivo.
Para que luego digan que la literatura son solo palabras.
Palabras, sí, pero palabras que son capaces de transformar el mundo.
Haz lo que quieras, pero yo, en tu caso, no me perdería Conspiranoia ni de broma.
A ver si así despertamos...
¿Te resulta interesante esta reseña? Déjame tus comentarios más abajo.
¿Te gusta lo que acabas de leer? <a href="/inde







