«Cuando brillan las estrellas», una novela gráfica para abrir los ojos

Cuando brillan las estrellas, Victoria Jamieson y Omar Mohamed Ya sé que en este bloc no suelo hablarte de novelas gráficas, cómics o como quieras llamarlas, pero soy asiduo lector, desde siempre, de historias en este formato. Me fascina la magia de los dibujantes capaces de atrapar mundos en cuatro trazos. Más de una vez he fantaseado con la posibilidad de contar mis propias historias en novelas gráficas, pero me temo que no tengo la menor habilidad con el dibujo. Una frustración más que añadir a mis otras habilidades, como destrozar cualquier canción que me arriesgo a cantar...

Si la novela tradicional confía en la fuerza de la palabra para alimentar la imaginación del lector, la novela gráfica se encomienda a la capacidad sugestiva de la imagen para llegarnos bien adentro. Y la historia que te traigo hoy al bloc es de las que dejan huella, de las que se leen con fruición y tocan la fibra sensible...

 

Cuando brillan las estrellas

Cuando brillan las estrellas, de Victoria Jamieson y Omar Mohamed

La esperanza, la angustia y el humor amable conviven en esta novela gráfica sobre la infancia que Omar y su hermano Hassán vivieron en un campo de refugiados de la ONU en Kenia. La vida allí es dura, pues nunca hay suficiente comida y el acceso a la atención médica es limitado, además Hassán dejó de hablar cuando salieron de Somalia por la guerra. Es entonces cuando Omar tiene la oportunidad de ir a la escuela, algo que le da a su vida una visión esperanzadora del futuro. Este libro es necesario, porque representa una mirada íntima, importante y real a la vida cotidiana de un niño refugiado.

 

Antes de nada, una advertencia: esta es una historia real. Una historia dura, aunque narrada con una sensibilidad y una cercanía que se agradecen y emocionan. Es la historia de Omar Mohamed, un somalí que se vio obligado a abandonar su país debido a una de tantas guerras y que vivió durante quince años en el campo de refugiados de Dadaab, en Kenia, en compañía de su hermano, ambos separados de su madre. 

Sí, es una historia dura, que nos acerca al día a día de un campo de refugiados cualquiera, que nos permite colarnos por la puerta de atrás en un mundo completamente desconocido para nosotros. De la mano de Omar y de su hermano Hassán pasearemos por el campo, saludaremos a sus gentes, como a la vecina Fatuma o a los cooperantes Salán y Susana, conoceremos los repartos de comida y los conflictos internos, nos enfrentaremos al paso de las horas y de los meses sin nada que hacer, a la escasez continua y la soledad en medio de la multitud, pero también descubriremos las festividades, los juegos y la camaradería, la alegría de asistir a la escuela, la esperanza y la solidaridad entre los vecinos.

Una historia dura, pero muy necesaria y, sobre todo, una historia luminosa, empática, que nos emociona y nos hace comprender mejor algo fundamental: que somos ellos, que ellos son nosotros. Que somos iguales y que bien podríamos ser nosotros los que estuviéramos en ese campo de refugiados, como estuvieron nuestros abuelos en campos similares en las playas francesas tras la Guerra Civil. Que la humanidad no existe sin solidaridad. 

Una historia luminosa, empática, que nos emociona y nos hace comprender mejor algo fundamental: que somos ellos, que ellos son nosotros. Que somos iguales y que bien podríamos ser nosotros los que estuviéramos en ese campo de refugiados...

Cuando brillan las estrellas está escrito inicialmente para jóvenes, para acercarlos al drama de los refugiados, pero es una obra idónea para cualquier edad. El trazo de Victoria Jamieson, ese dibujo claro, es tremendamente sugerente, poderoso, perfecto para atrapar la atención, y el relato es hermoso, rebosante de esperanza. Una novela gráfica para disfrutar y aprender, muy necesaria para los más jóvenes... y para nosotros también. 

 

 

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