Escritores independientes y emergentes: Elena Álvarez Rodríguez, autora de «Esa nube tiene forma de oveja»

Elena Alvarez Esa nube tiene forma de oveja

Cuarta entrega de la serie dedicada a autores independientes, indies y emergentes. Tras José Vicente Alfaro, Cristian Perfumo y Roberto Martínez Guzmán, le llega el turno a una joven autora extremeña que está sentando las bases de la que me huele será una sólida carrera literaria: Elena Álvarez Rodríguez.

Por si acaso, antes de nada, te explico cuál es el sentido de esta sección. A estas alturas del siglo, hasta el lector más despistado se ha dado cuenta de que el mundo editorial está patas arriba debido a la aparición de la edición digital, a las nuevas facilidades para la autoedición y a la revolución tecnológica en la que estamos inmersos.

¡El mundo editorial está cambiando a pasos de gigante! No es este el sitio para analizar si esto es bueno o malo, que depende, claro, de quién lo mire (aunque es un tema interesante para debatir en otra ocasión, tomo nota), pero esta revolución editorial ha posibilitado a muchísimos autores lanzarse al ruedo editorial por su cuenta.

Y no te voy a negar lo obvio: muchos de estos autores publican libros de ínfima calidad, tanto en la forma como en el contenido, con errores tipográficos de bulto, faltas de ortografía y textos que si un buen amigo los hubiera tirado a la papelera le habrían hecho un favor al ingenuo autor.

Pero también ha pasado lo contrario: muchos autores realmente válidos han visto la luz y consiguen atraer a miles de lectores sin apoyo de grandes editoriales. De estos es de lo que trata esta serie, que pretende seleccionar para ti aquellos autores independientes que tienen calidad más que sobrada para deslumbrarte.

De estos últimos te hablo en esta seccion: ¿a qué autores independientes deberías seguirles la pista? La de hoy es, sin duda, una de ellas: Elena Álvarez Rodríguez.  

 

esa nube tiene forma de oveja elena alvarez

Esa nube tiene forma de oveja

Berlín es en 1961 el único punto por el que aún se puede cruzar entre las dos Alemanias. Jutta Vogel vive con su familia en Berlín este y cree firmemente que si se mudaran al otro lado de la frontera, podrían garantizarle a su hija Heike, que nació sorda, más seguridad y oportunidades. Sin embargo, Dieter, su marido, no da crédito a los rumores que afirman que las fronteras no seguirán abiertas por mucho más tiempo y se niega a abandonarlo todo para perseguir un sueño que considera poco realista.

Cuando Jutta toma la decisión de marcharse por su cuenta, no imagina que tan solo dos días después, de la noche a la mañana, se levantará el Muro de Berlín, separándola permanentemente de su familia. Si vuelve atrás, no podrá volver a cruzar, pero si se queda en el oeste, perderá a sus hijos. Entretanto, todavía al otro lado, Dieter se enfrenta a una disyuntiva similar: ¿intentará cruzar o esperará a que la situación se calme? Lo que no sospecha es que ese muro presidirá sus vidas durante los siguientes veintiocho años.

 

Esa nube tiene forma de oveja es la segunda novela publicada de Elena Álvarez, que debutó con otra novela histórica de ambiente vikingo y textura romántica: Cuando la luna brille. El dato ya indica algo: Elena es una todoterreno, capaz de enfrentarse por igual a la Dinamarca del siglo IX que a la Alemania de la Guerra Fría. Además, Elena mantiene un interesante blog literario, Esquinas Dobladas, que te recomiendo que visites: también en él se aprecia a simple vista el ecléctico gusto de Elena (y, por si alguien lo duda, ecléctico es un adjetivo siempre magnífico, que sugiere mezcla, diversidad y exhuberancia mental). 

Pero vamos al grano. Reconozco que la primera vez que leí el título no me gustó. Ni la segunda. Más que gustar, no me encajaba con una novela histórica, me parecía más propio de un libro de Federico Moccia (ya sabes, del tipo A tres metros sobre el cielo o Perdona pero quiero casarme contigo) que de una novela sobre la Guerra Fría. 

El título, soy sincero, sigue sin gustarme. Pero ahora, leído y disfrutado a fondo el libro, ya lo entiendo. Es más: creo que es muy apropiado, que se ajusta perfectamente al tipo de literatura de Elena. Y que, en cierta forma, define su «yo literario» más personal. Y eso es algo que difícilmente se consigue a la primera o la segunda novela...

Me explico. Elena sitúa la acción en un momento y una ciudad claves para entender la segunda mitad del siglo XX: Berlín en plena Guerra Fría, justo en el momento en el que los soviéticos comienzan a levantar el muro. Un proceso de alto voltaje histórico, con el interés añadido de que está poco tratado. Y la autora recrea esta encrucijada histórica con gran acierto y singular lucidez... pero de una forma muy personal.

Porque, aunque obviamente aparecen, Elena no se fija en los grandes aconecimientos, no son ellos los que marcan la pauta de su narración. Prefiere fijarse en el día a día, en las vidas pequeñas, en la intrahistoria. Esa nube tiene forma de oveja es la historia de una familia separada por acontecimientos que les superan, es el relato íntimo de sus miedos y sus esperanzas, marcadas por la historia y a la vez abandonados, o más bien avasallados, por esta. 

El resultado es un libro vivo, palpitante, que nos permite echar una mirada por el ojo de la cerradura a un mundo ya desaparecido pero singularmente intenso, recreado con una soltura y una maestría considerables. Un libro que nos permitirá conocer ya no la Guerra Fría de las grandes decisiones políticas, sino la Guerra Fría de los ciudadanos que quedaron atrapados en uno u otro bando, ajenos a las grandes corrientes de la historia. 

El resultado es un libro vivo, palpitante, que nos permite echar una mirada por el ojo de la cerradura a un mundo ya desaparecido pero singularmente intenso, recreado con una soltura y una maestría considerables.

Esa nube tiene forma de oveja es una magnífica muestra de literatura independiente de calidad. Y no solo por el contenido, que ya sería un motivo más que sobrado para apoyarla, sino también por lo cuidado de la edición, realizada por Letrame, y que evita uno de los más habituales errores en los que caen los autores independientes: publicar textos sin revisar ni corregir, de cualquier forma, convencidos de que los lectores sabrán apreciar su genialidad y no se fijarán en ese pequeño detalle de la ortografía.

No es el caso de Esa nube tiene forma de oveja, de cuidada edición que se respeta a sí misma y nos respeta a los lectores. 

Lo dicho: no os perdáis a Elena Álvarez. Descubriréis otra forma de hacer novela histórica.

 

 

¿Conocías a la autora?

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