¿Arriesgas al elegir un libro o te has apoltronado?

Piensa en tus últimas cinco lecturas. ¿A qué géneros pertenecían? ¿Novela histórica, fantasía, ciencia ficción, literatura general, terror, negra...?

Así, a bote pronto, me arriesgo: todas ellas encajan en uno o dos géneros. ¿Me equivoco? Espera, no digas nada todavía.

Ahora piensa en tus diez últimas lecturas. ¿Siguen encajando en esos dos únicos géneros? Quizá no, quizá sean tres, pero el resultado no variará demasiado: si es tu caso, te has convertido en un lector poco atrevido. Te has acomodado. Te has refugiado en un confortable terreno en el que tus lecturas son tan predecibles como las lluvias en otoño.

Has hallado tu zona de confort literaria y nadie te saca de ahí. ¡Estás apoltronado!

Gafas que leen novela historica

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Entrevista en BiosBardia

Hace unos días me entrevistó César Lorenzo Gil, el director de la revista cultural digital BiosBardia. Hablamos de las palabras y la obsesión por contar (y entender) el mundo, de los cambios radicales que está experimentando el mundo de la escritura, de la necesidad de la promoción, de la dificultad de recrear épocas pasadas y también, cómo no, de mi última novela, En tiempo de halcones. Si os apetece leer la entrevista, solo tenéis que hacer clic en la imagen. Biosbardia

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La verdadera historia del austericidio

Si hay un libro imPortada de ¡Acabad ya con esta crisis!prescindible para comprender qué diantres le ha pasado a la economía (y, de paso, al mundo) en la última década, es este. Un análisis lúcido, brillante, de lectura sencilla y, sobre todo, demoledor: derrumba una por una todas las tesis neoliberales, expone con lucidez las causas profundas de la crisis y desmonta la política de recortes, que no solo ha resultado inútil, sino terriblemente dañina para la gente y para el propio sistema y ha agudizado y prolongado la propia crisis. Si hoy seguimos sufriendo sus efectos es en gran medida debido a estas políticas de ciegos.

Por cierto, antes de seguir, por si alguien lo desconoce: Paul Krugman dista de ser un indocumentado. Por el contrario, es todo un Premio Nobel de Economía (aunque es cierto que últimamente los Nobel ya no son lo que eran), profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton, profesor en la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, académico distinguido de la unidad de estudios de ingresos Luxemburgo en el Centro de Graduados de CUNY... En fin, que es alguien del que, a priori, tenemos que presuponer que sabe de lo que habla.

¡Acabad ya con esta crisis! detalla y aclara el enrevesado proceso por el que una crisis relativamente fácil de solventar se ha convertido en un profundo problema global. Y, además, aporta la solución, que por cierto no es ninguna novedad (nada que no supiéramos ya, aunque el neoliberalismo se ha resistido con uñas y dientes a ponerla en práctica): incrementar la demanda (como veis, puro Keynes).

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Ese estúpido afán de pasar a la posteridad

De vez en cuando, entre cerveza y cerveza, algún amigo me pregunta si quiero pasar a la Historia de la Literatura.

Así, en mayusculas, que impresiona más. Imagino que es una pregunta casi inevitable si te dedicas a escribir, a pintar, a cantar o a cualquier otra actividad creativa. Como si el ansia de inmortalidad fuera consustancial a los artistas. En realidad no solo a los artistas, sino a todo bicho viviente, al menos todo bicho viviente con conciencia de sí mismo y de su mortalidad, pero parece que los escritores, pintores y demás lo tenemos algo más fácil por nuestra dedicación.

Así que en cuanto la conversación nos relaja y nos pone filosóficos, surge la pregunta: «Y tú, ¿sueñas con pasar a la posteridad, que te estudien en los colegios y lean tus libros cuando mueras?».

Mi respuesta siempre es la misma...

Cima

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El equilibrio entre realidad y ficción en la novela histórica

Una de las preguntas más habituales en las presentaciones de mis libros es cómo hago para unir la historia, los hechos reales, con la ficción, los hechos inventados.

La cuestión tiene su miga porque, en efecto, la clave de una buena novela histórica estriba en el equilibrio entre la realidad y la ficción, en ser capaz de contar unos hechos sin desvirtuarlos, pero dándoles la emoción de lo vivo y haciendo que los personajes reales y los inventados se relacionen en igualdad de circunstancias.

¿Cómo conseguirlo?

Mano escribiendo

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